Dulce Soto (Foto: Iván Serna)
Agencia Reforma

CDMX .- «Lo que yo sentí en ese momento que me enteré no se lo deseo a nadie», afirma la señora C. al recordar que, tras 12 años de matrimonio, supo que su esposo le había transmitido VIH.
Se enteró hasta que el hombre sufrió un accidente y fue diagnosticado mientras permaneció hospitalizado.
«Él tuvo un accidente y, cuando lo atienden a él, se lo detectan. Entonces, me mandan llamar a mí para avisarme que tenía que hacerme un estudio porque mi esposo estaba en unas condiciones mal de VIH. Entonces tenía yo que hacerme el estudio y mis niños», recuerda la mujer, quien solicitó omitir su nombre.
A la señora, de entonces 42 años, le aplicaron una prueba de VIH y resultó positiva; sin embargo, ninguno de sus tres hijos se contagió durante el embarazo.
«Se me vino el mundo encima, yo me quería morir. Sientes que tu vida ahí acaba, y volteaba a ver a mis hijos y decía: ‘Qué va a ser de ellos'», narra en entrevista.
Después de enfrentar un duelo y encerrarse en su casa por tres meses, asegura, aceptó recibir atención médica en la Clínica Condesa.
Acudió a grupos de apoyo para mujeres con VIH, se separó de su esposo y sigue su tratamiento de antirretrovirales al pie de la letra, lo que le ha permitido vivir con calidad y reducir la carga viral de la enfermedad al punto de que es indetectable.
«Cuando empecé a ver que había gente que tenía 15, 20, 25 años con el diagnóstico y la veía entera, me entró el entusiasmo. Ahorita me siento muy bien, muy entera, porque he llevado mi tratamiento como es y llevo cinco años indetectable», explica.
«Dejé el alcohol, dejé el cigarro, pues quiero vivir».
La señora, ahora de 47 años, considera que «lo que mata es la desinformación» y los estigmas que aún pesan sobre las personas con VIH.
No obstante, aconseja a las parejas protegerse y hacerse estudios con frecuencia.
«Decirle a la gente que el VIH no es un mito, es una realidad, por eso que de verdad se cuide, pues los estudios son gratuitos. Y a la gente que lo llegue a tener, pues hay vida, hay maneras de sobrevivir a esto y no están solos».