1004332190Paloma Villanueva
Agencia Reforma
La gran mayoría de los hombres presentará crecimiento de la próstata al rebasar los 40 años, por lo cual deberá realizar al menos una visita anual al urólogo.
Algunos sólo tomarán medicamento para evitar los molestos síntomas, pero otros deberán someterse a tratamiento contra el cáncer.
Mariano Sotomayor, presidente de la Sociedad Mexicana de Urología, explica que la razón por la que crece la próstata no es muy clara, pero que está relacionada con los cambios en los niveles de testosterona y estrógenos que se presentan conforme el hombre va envejeciendo.
“Hay síntomas como un chorro más débil, retardo para iniciar la micción, interrupción del chorro, tener que pujar para orinar o quedarse con ganas después de orinar. También puede haber aumento en la frecuencia urinaria, urgencia para orinar, levantarse de noche para ir al baño y goteo postmiccional”, describe el especialista.
Si esto sucede, dice, es necesario que el urólogo revise la próstata por medio de un tacto rectal y probablemente pida realizar estudios como el antígeno prostático e incluso una resonancia magnética.
Si los análisis determinan que el crecimiento es benigno, sólo se da tratamiento.
Si el médico encuentra señales de que el crecimiento de la próstata es causado por cáncer, no se trata de una sentencia de muerte, afirma, si se detecta en su etapa temprana.
“No podemos esperar a tener síntomas para ir a revisión con el urólogo porque menos de la mitad de los hombres con crecimiento prostático presentan síntomas,
“Además, el crecimiento maligno suele ocurrir en la zona periférica de la próstata, que está más alejada de la uretra, y eso puede significar que el paciente no tenga problemas para orinar pero esté desarrollando cáncer”, advierte Sotomayor.
Lo primero que hace el especialista es determinar qué tan agresivo es el cáncer, pues si es de baja letalidad el paciente no necesita tratamiento, sólo una vigilancia periódica.
Si es un cáncer con gran potencial de letalidad, el tratamiento consiste en realizar una cirugía para retirar la glándula prostática o dar radiación.
“Cuando el paciente llega a tiempo y detectamos el cáncer en las primeras fases tenemos muchas opciones para curarlo pero si llega con un cáncer que ya hizo metástasis en ganglios linfáticos o en hueso, el tratamiento estándar es la terapia hormonal.
“El problema es que este tratamiento en principio funciona pero las células cancerígenas logran adaptarse y seguir creciendo, entonces sólo podemos paliar los síntomas y ya no hay posibilidad de curación”, explica.

Resistencias
La razón por la que muchos hombres dudan en acudir al consultorio del urólogo es su reticencia a someterse al tacto rectal, sin embargo, Sotomayor destaca que esos 20 segundos de incomodidad pueden literalmente salvar la vida del varón.
El antígeno prostático es una proteína que producen las células de la próstata, de modo que cuando la glándula crece produce esta proteína en mayor cantidad, por eso los médicos solicitan un examen de sangre para antígeno prostático específico, con el que pueden conocer los niveles de esta proteína.
“Sin embargo, hay un grupo de pacientes que sólo se pueden diagnosticar por revisión de la próstata porque un 10 a 15 por ciento de los cánceres no elevan el antígeno prostático de inicio”, explica el urólogo.
Por medio de la revisión de la próstata el médico puede detectar endurecimiento o nódulos que lo hagan sospechar de cáncer y actuar a tiempo.