Cuando un anciano enferma, más allá de la atención médica que requiera, es importantísimo contar con redes de apoyo que participen en los cuidados del enfermo; la familia es y será la principal fuente de apoyo para toda persona con algún padecimiento.

Así lo señaló el Dr. Juan Antonio Vidales Olivo, quien comentó que estas redes sociales o familiares pueden ser deficientes o simplemente no existen por diversas causas: al morir la pareja y el cónyuge no tiene más familia; o cuando nunca se tuvo pareja o no se tuvieron hijos y se carece de hermanos, o nunca se fomentaron buenas relaciones interpersonales.

También puede suceder que aunque las redes de apoyo estén presentes; son insuficientes, carecen de vinculación institucional y trabajan con buena voluntad, pero con pocas acciones concretas para apoyar a los adultos mayores en estado de riesgo.

“Para prever oportunamente estas circunstancias, hay que considerar que los individuos adultos somos responsables de fomentar relaciones interpersonales cordiales, armónicas y adecuadas entre los miembros de nuestras familias -hijos, hermanos, o pareja-, después con los vecinos, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de deporte, por ejemplo”.

En segundo lugar, dijo, la sociedad en su conjunto debe promover la convivencia social e integración a los adultos mayores, pero sobre todo, se deben crear espacios y estrategias de apoyo para los ancianos vulnerables tales como fundaciones, clubes, casas de retiro, cuidadores o voluntariados.

Como todos podemos necesitar de todos, recomendó empezar a desarrollar buenas redes familiares y sociales de apoyo.

“Sólo falta voluntad y donar parte de nuestro tiempo, para fomentar la convivencia con los abuelos, escucharlos, platicar con ellos, aprovechar sus experiencias, no dejar que caigan en el abandono; requieren ser tomados en cuenta”.