Por Rubén Torres Cruz

A sus 24 años de edad Víctor Reyes Turcio, aguascalentense por adopción, ha logrado sobresalir en el deporte de mesa, cosechando alrededor de 100 medallas en competencias locales, nacionales e internacionales. Recientemente en los juegos Parapanamericanos, desarrollados en Lima, Perú, logró la medalla de oro y su boleto en automático para los Juegos Olímpicos, Tokio 2020.
Su pasión por el deporte siempre ha estado presente en él, sin embargo, de manera circunstancial descubrió su habilidad por el Tenis de Mesa, cuando al estar jugando frontenis la pelota se perdió; resignado a que pasaran los minutos para que su papá lo recogiera, repentinamente llegó un tríptico hasta sus pies con información de varias disciplinas entre ellas, la que pronto se convirtió en su favorita. Posteriormente, al jugarlo de manera amateur y con el paso del tiempo, en una competencia nacional, logró contactar a una entrenadora nacional de Tenis de Mesa logrando así su primera representación en la delegación mexicana; como era de esperarse Víctor Reyes, logró poner en alto el nombre de su país.
El joven ha logrado participar en más de 22 competencias internacionales, más las que se sumen en su trayectoria. Actualmente, radica en la Ciudad de México, en donde realiza sus entrenamientos de manera intensa todos los días. Su disciplina ha significado dejar de lado su vida social en momentos, sacrificando amigos y hasta familia, cuestión que ha valido la pena. Durante el año pasado era el tenista de mesa número uno del mundo. Ahora con el objetivo de hacer un buen papel en Tokio 2020, Víctor iniciará su preparación para conseguir la medalla de oro tal y como lo ha venido mentalizando.
Pidió a los niños y jóvenes, ver en él, el ejemplo ideal para lograr destacar en las metas de cada persona, sea en el ámbito profesional o deportivo. A pesar de enfrentar una discapacidad que no le permite caminar, Víctor no sabe de barreras que le limiten soñar y poner en alto en nombre México; al contrario, en cada participación, el atleta le pone además de talento, alma y corazón a lo que sabe hacer y que lo ha llevado a convertirse en un orgullo para su familia y pronto lo será para todo el país.