Lo que pretendía ser una final histórica con uno de los partidos más importantes en la historia del fútbol mundial por la trayectoria de ambos clubes y el escenario en donde se encuentran, se convirtió en uno de los casos más penosos de violencia que muestra que el futbol es un pretexto perfecto para los pseudo-aficionados de causar estragos en la sociedad con una violencia sin razón, que fue de menos a más causando un suceso lleno de terror que dejó a Argentina en el ojo del mundo, siendo una vergüenza en el comportamiento de los aficionados.
Cuando Boca Juniors se dirigía al Estadio Monumental, algunos aficionados de River se encontraban esperando el autobús del cuadro visitante. Al verlo pasar por donde se encontraba la más grande conglomeración, los aficionados lanzaron piedras y todo tipo de objetos contundentes que se impactaron en el camión de los xeneizes, rompiendo algunos vidrios del transporte, causando algunas cortaduras en jugadores de Boca. Cuando los jugadores visitantes llegaron al Estadio Monumental, al bajarse del camión, más aficionados se encontraban esperando para “hacerse sentir” lanzando más objetos, además de amedrentar a los jugadores visitantes. Ante la locura que se estaba viviendo, los policías locales lanzaron gas lacrimógeno o gas pimienta para calmar a los agresores, sin embargo, debido a las rupturas de los vidrios del camión de Boca, el gas penetró adentro del vehículo, llegándole a varios jugadores que tuvieron que salir rápidamente ingresando al estadio, buscando resguardar su seguridad.
Visiblemente afectados, los jugadores visitantes fueron recorriendo rápidamente las instalaciones del estadio buscando llegar a su vestidor para recuperarse de los sucesos ocurridos. Sin embargo, algunos miembros del plantel sufrieron heridas superficiales por los vidrios, tales como el capitán Pablo Pérez que sufrió un corte alrededor del ojo. Otros como Carlos Tévez sufrieron demasiado por el gas lacrimógeno, muchos tuvieron nauseas, vómito y dificultar para respirar. Lo más fuerte fue el estado anímico de los jugadores, pues se encontraban totalmente asustados por la situación y con un estado psicológico muy crítico.
Durante algunos minutos, la Conmebol se convirtió en una fiesta, ya que en primera instancia querían obligar a Boca a jugar el encuentro a pesar de los actos de violencia en su contra y el estado de los jugadores. La primera decisión fue postergar el partido durante algunas horas, pero tras revisar más a fondo la situación se llegó al acuerdo de suspender el juego por el estado de Boca Juniors. Los presidentes de los equipos llegaron a un acuerdo para que el partido se juegue el día de hoy a las dos de la tarde. Tristemente, Argentina se convirtió en noticia mundial por la violencia mostrada, siendo uno de los episodios más penosos en el futbol internacional.