CDMX.- Fito Páez está feliz con el agotador tour derivado del reciente lanzamiento de “La Ciudad Liberada”.
Pero lo que está por vivir el 28 de septiembre en Manhattan, en el número 881 de la Séptima Avenida, es tema aparte.
“He estado en Nueva York un montón de veces, pero tocar en el Carnegie Hall no es tocar en cualquier sala. Es un lugar que conlleva la historia de la ciudad.
“Es como si la ciudad te abriera sus puertas. Pasamos de tocar en clubes a tocar en el Carnegie y eso es una situación de altísimo privilegio y un regalo de la vida”, dice el veterano en enlace telefónico desde Argentina.
Pocos serán los suertudos que asistan a la velada con el sudamericano dentro de este inmueble que suma 128 años de historia.
“Estamos preparando un concierto alucinante con la banda, vamos en una formación electroacústica. Detrás nuestro (habrá) una orquesta de 21 músicos con cuerdas, maderas, metales, vibráfono y arpa. Estamos preparando una ingeniería musical bien compleja y gozosa.
“Va a ser una noche caliente donde va a haber mucha comunidad latina. Hay mucha gente de Latinoamérica que hace muchos años que no pasan por su casa o que tiene su pasado anclado en alguna de mis canciones. Eso hace que los conciertos tengan una vibración especialísima y emocional para todos”.
Si bien se trata de un parteaguas en su carrera que se prestaría para ser documentado de algún modo, el también cineasta explicó los motivos por los cuales esto será imposible.
“No podremos grabar porque es carísimo. Es un lujo que se van a poder dar las 2 mil 800 personas que irán. Vamos a gozar porque es una sala preparada para disfrutar el sonido. Estos son los lujos que uno se da una vez en la vida y hay que saber disfrutarlos”.
Se le escucha animado, contento y motivado, pese a los varios conciertos que ha dado para promover su último álbum.
“Me lo dice mucha gente. No sé el motivo, no estoy tomando drogas ni nada. He intentado siempre estar así, pero hay momentos donde uno está más explosivo”.
“Está resultando hermosa la gira porque pareciera un álbum de clásicos, tocamos casi todos los temas nuevos y la gente los conoce todos. Es difícil que suceda. Un tema o dos, pero acá están teniendo suerte todos”.
Por supuesto, Fito tiene sus lugares favoritos para visitar cada vez que está en Manhattan.
“Uno es el Café Noir, que está en Soho. Se come muy bien, se escucha muy buena música, te puedes quedar hasta muy tarde. Y después ir a comer salchichas a Central Park, enfrente del Museo de Historia Natural, donde están los dinosaurios.
“Después tengo otros lugares que son menos santos, pero no se pueden nombrar”, dice entre risas. (Luis Carrillo/Agencia Reforma)