Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 8-Jun.- En lo que va del año, los policías han sido blanco de la delincuencia organizada.
En los primeros 5 meses del año y lo que va de junio, 109 policías de corporaciones federales, estatales y municipales han sido ejecutados o abatidos en enfrentamientos con criminales.
La mayoría, 64, eran elementos municipales, que tenían como común denominador el ser mal pagados y poca capacitación. Otros 27 eran elementos de las Procuradurías o Fiscalías de los estados. En tanto que 17 pertenecían a cuerpos estatales.
Un agente más era un elemento adscrito a la delegación de la PGR de Durango que fue acribillado en Santiago Papasquiaro a finales de abril.
Algunos elementos fueron ejecutados mientras estaban desarmados debido a que tenían suspendida la licencia colectiva que otorga la Secretaría de la Defensa Nacional.
Fue el caso de tres elementos de la Policía de Zihuatanejo, Guerrero, quienes fueron ejecutados mientras estaban en una caseta de vigilancia el 25 de abril. Poco después de este crimen, autoridades federales y del estado intervinieron la corporación y actualmente 20 elementos se encuentran presos, acusados de delincuencia organizada.
Guerrero es el estado con mayor número de uniformados abatidos o ejecutados con 19 policías muertos –11 municipales, 6 ministeriales y 2 estatales– del 1 de enero a la fecha.
Le sigue Chihuahua, donde 11 elementos han perdido la vida, la mayoría de corporaciones municipales en la zona de la sierra Tarahumara.
Ayer, el Fiscal General de Chihuahua, César Peniche, indicó que en un gran número de las Policías municipales se encuentra infiltrado el crimen organizado.
Incluso, dijo que se presume que algunos mandos fueron impuestos por los delincuentes.
Otros elementos han perecido en emboscadas armadas por civiles en zonas urbanas y rurales.
El 30 de mayo, por ejemplo, cinco policías municipales de Ecatepec que se trasladaban en dos unidades respondieron a un llamado de auxilio y al llegar a las inmediaciones de la colonia Ejidos de San Cristóbal, fueron acribillados a balazos.
Los policías también han sido ejecutados en aparentes venganzas del crimen organizado, como el caso de tres elementos municipales de las Choapas, cuyos cuerpos fueron hallados decapitados en Huimanguillo, Tabasco, a finales de enero.
Guillermo Garduño, académico de la UAM, indicó que el vacío que dejó “El Chapo” Guzmán en el narcotráfico abrió la puerta a una guerra abierta principalmente del Cártel de Sinaloa con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
“Y en esta guerra están las Policías, porque en todo esto se empieza por abajo, y los policías son los que avisan a los jefes, los que tienen poca preparación, y sus jefes están conectados a situaciones mayores”, opinó.

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