Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Todo indica que hay conformismo con la educación estatal impartida hasta hoy; autoridades grandes y pequeñas se dan cuenta, mediante los resultados de evaluaciones, que el nivel de aprovechamiento escolar es muy bajo;  que los programas en desarrollo no dan los avances esperados. Todos los involucrados en el sector saben que en los servicios educativos impera la simulación, el ahí se va; sin embargo, pareciera que a nadie le interesa mejorar la educación; dando la apariencia que se ha caído en la sumisión o en la resignación ante la situación predominante.

Para las autoridades, el Nuevo Modelo Educativo representa valiosa oportunidad en el fin de mejorar su gestión y los resultados del sistema escolar; para los supervisores, directores y maestros, el Modelo contiene excelentes propuestas de cómo mejorar la práctica docente y el nivel de aprendizaje de los estudiantes; y para los padres de familia favorece su participación y contribución en los procesos educativos de sus hijos. Bajo esta óptica, las autoridades, por ejemplo y en aras de la calidad educativa, pueden y deben instrumentar la vertebración de los servicios desde preescolar hasta la educación media superior,  los contenidos de los programas de estudio ya están diseñados en forma articulada de  manera que sólo faltan acciones congruentes para llevar a cabo el espíritu del Nuevo Modelo. Para ello, el Instituto de Educación dispone de personal y de la estructura, precisamente, para propiciar la vertebración educativa de todos los niveles. Los supervisores y directores, a su vez, sólo requieren operar las sugerencias técnico – pedagógicas para promover mejores servicios educativos en las escuelas; los maestros, por su parte,transformarán su práctica docente y garantizarán aprendizajes sólidos y profundos de los alumnos, poniendo en marcha las distintas opciones del nuevo diseño curricular; y los padres de familia podrán apropiarse de  información, contenida en el Modelo, para conocer lo que sus hijos han de aprender y cómo pueden participar en la escuela y en sus hogares para apoyar a sus hijos en su formación integral.

La pregunta es: ¿cuánta disposición hay en cada uno de los actores para hacer realidad los contenidos del Nuevo Modelo Educativo y del diseño curricular de la educación básica y media superior? La Constitución Mexicana contiene suficientes leyes para organizar,  gobernar y garantizar una sociedad con alta calidad de vida; no obstante, se carece de la más elemental justicia social. Lo mismo puede pasar con la Reforma Educativa, ésta contiene ideas de gestión pedagógica novedosas  y viables; pero si no se aplican en el terreno de los hechos, de poco habrá servido el esfuerzo y los recursos empleados en la formulación del proyecto para elevar la calidad de la educación.

Las autoridades educativas locales; los supervisores, los directores, los maestros y los padres de familia, tienen en sus manos la grave responsabilidad de asegurar que en la escuela, más específicamente en el salón de clases, cobren realidad los contenidos del nuevo plan y programas de estudio que emergen del Nuevo Modelo Educativo; es decir, de la Reforma Educativa del gobierno en funciones. No es válido escudarse en el hecho de que la administración federal está por concluir, para dejar de cumplir con la responsabilidad de educar con calidad; los niños, los adolescentes y los jóvenes, requieren una atención de calidad en forma permanente para su formación integral. No hay tiempo que perder ni oportunidades que desperdiciar; los estudiantes merecen los mejores esfuerzos de las autoridades, de los docentes y de sus propios padres, para asegurarles preparación eficaz.

No hay mejor forma de hacer justicia social que otorgando educación de calidad a los futuros ciudadanos, ni hay mejor ingenio para el progreso de una sociedad que la educación con calidad. ¡Que así sea!