Descifrar y entender la ley electoral no es lo “fuerte” de las autoridades estatales en la materia, por lo que ninguno de los diputados “plurinominales” electos está seguro de rendir juramento, ya que todavía quedan otras instancias a las que pueden recurrir los que se quedaron a la orilla.

Los legisladores, tanto federales como locales, han querido ser tan rigurosos en la confección de las legislaciones respectivas, que tal parece que su pasado estuvo en algún organismo hacendario, porque sólo ellos interpretan lo que redactaron y aprobaron, de ahí que simples mortales como los consejeros del Instituto Estatal Electoral (IEE) y los magistrados del Tribunal Electoral del Estado (TEE) tengan que darse una zambullida en la reglamentación para confeccionar los dictámenes, pero están expuestos a que luego los enmienden en la Sala Monterrey o en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Al simple mortal le está vedado comprender los códigos, por lo que su única función es ser testigo silente de lo que se baraja en esas instituciones y mirar el subibaja de nombres, que un día son diputados electos y al siguiente perdieron esa condición.

De acuerdo a los votos obtenidos por cada uno de los partidos en las elecciones del pasado uno de julio, se conoció quiénes obtuvieron el escaño por el voto directo de los ciudadanos, y a partir de ahí se hizo el prorrateo de las nueve diputaciones de representación proporcional, lo que cumplió el IEE conforme a la “tabla” que para el efecto hay.

Quienes quedaron al margen del reparto se inconformaron ante el TEE y éste se encargó de eliminar a unos para darle la boleta a otros, y entre los argumentos fue que debía respetarse la paridad de género. De los casos más sonados fue la exclusión de Sergio Augusto López Ramírez para darle su lugar a Silvia Alaniz, ambos del Partido Verde Ecologista de México, lo que haría suponer que ahí quedaba todo, pero el presidente infinito de los verdes anunció que recurrirá a la Sala Monterrey, al considerar como una interpretación errónea de los magistrados, además que con esta decisión le rompen el rosario de “triunfos” que ha obtenido, tras haber sido dos veces diputado local y uno federal y otro regidor, todos ellos como candidato “plurinominal”, esto es, que jamás ha sido electo por los ciudadanos.

En el Tribunal local establecieron que el Consejo General del IEE no supo calcular la fórmula para la asignación de curules, por lo que era necesario corregirle la plana, algo a lo que ahora está sujeto si en Monterrey o en el Sala Superior del Trife establecen que tampoco hubo un razonamiento minucioso de las leyes y le regresan la boleta a los marginados o se la dan a otros.

El mismo TEE consideró que unos partidos estaban subrerepresentados por lo que les dio un escaño más, que fue el caso del PRI, en cambio al PAN le confirmó que estaba sobrerepresentado, por lo que no tenía derecho a una diputación de minoría, no obstante Paulo Martínez, presidente estatal del partido, que se quedó a un paso expresó su desacuerdo con que lo echaran y todo porque sus compañeros ganaron 12 de las directas, que sin embargo aún dándole la que él pretendía (y a la que aún aspira) sólo fortalecería la mayoría relativa que tendrá el panismo en la próxima LXIV Legislatura.

Mientras que no se diga la última palabra, que podría ser del TEPJF, luce bastante complejo el mapa legislativo, por lo que más les vale a los que hoy tienen el comprobante de “diputado electo” que esperen hasta que se hayan agotado todas las instancias.

A RÍO REVUELTO

Ante los cambios que tuvieron lugar en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, con la llegada de Claudia Ruiz Massieu a la presidencia, la llamada “Corriente Interna” del Revolucionario Institucional en Aguascalientes hizo circular un comunicado, en el que exigen una renovación total en el comité estatal y en los comités municipales.

El escrito, que carece de firmas, fue entregado por Rafael Herrera Nájera, quien asumió la responsabilidad de lo que declaran en representación de 140 mil priístas y dirigido a Ruiz Massieu Salinas y al secretario general Rubén Moreira Valdez.

Sostienen que “las derrotas tienen muchos culpables, y sí hay muchos, pero en este proceso electoral pasado sólo hay uno: la dirigencia estatal del PRI encabezada por Enrique Juárez Ramírez” y que como todo en la vida y en la política también, “el resultado es lo que cuenta”.

Del desempeño político de Enrique Juárez subrayan que “de 602 secciones electorales sólo el PRI ganó 20, es decir sólo el 4.3%, y ese es el rendimiento electoral del partido, por lo que queda reprobado con un 4”. Sostienen que el perfil profesional del presidente del CDE, al ser contador público, “no le ayudó en este proceso, la única operación básica que utilizó fue la resta, y en política se debe sumar. Su personalidad egocéntrica y ególatra provocó la salida de muchos priistas, a unos les dijo que por su edad ya no servían al partido, a otros porque no aceptaron un apoyo económico indigno, también los despidió del CDE, a otros por no pertenecer al grupo del que proviene”.

La conclusión es que “no estuvo a la altura de las circunstancias que implicaba el proceso electoral pasado. Tampoco cubrió las expectativas de los priistas, traicionó a la militancia y pisoteó los principios del partido”.

Por lo anterior manifiestan: “Queremos un PRI fuerte ante un escenario político-electoral competido; queremos la renovación de la dirigencia estatal y de los comités municipales a la brevedad posible; exigimos que los nuevos presidentes y dirigentes sean priistas con suficientes méritos, con prestigio y merecedores del respeto de todos. Queremos un PRI fuerte para atender y encauzar las demandas sociales de más de 140 mil priistas que votamos por el PRI; un PRI democrático e incluyente; un PRI fuerte para ser una oposición seria; un PRI fuerte para enfrentar con éxito el próximo proceso electoral 2018-2019.

“Queremos una dirigencia legítima y legitimada, fuerte, con liderazgo y oficio político para que sea un factor de cohesión y unidad; una dirigencia fuete y con experiencia de trabajo partidista y sensibilidad política para organizar el trabajo partidario desde las bases y con las bases; una dirigencia que le regrese el PRI a las bases; una dirigencia que haga del edificio del PRI verdadera casa del pueblo, del priismo y no lo conviertan en el palacio donde despacha el rey”.

Finalmente exigen al CEN del partido que a la brevedad se lleve a cabo el cambio de la dirigencia.

De lo descrito es importante mencionar que la célula local es parte del grupo que encabeza a nivel nacional el ex gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz Ortiz, que tiene tiempo de demandar una “elección democrática” en el Comité Nacional, al que él aspira presidir, por lo que es de suponerse que quienes actúan en Aguascalientes son parte de ese propósito.

MAYOR AGILIDAD

Es regla general que la denuncia de persona desaparecida se empieza a investigar hasta que pasan 48 y hasta 72 horas, bajo la presunción de los policías ministeriales que “por ahí debe andar”, por lo que si en ese tiempo no se tiene noticias de su paradero entonces se pondrá en marcha la indagatoria, sin embargo es un lapso en que el ausente puede estar expuesto a diversos peligros, mayormente tratándose de jóvenes y adolescentes, por lo que bien harían los agentes en activar la alerta desde el momento de la denuncia. Es preferible encontrar pronto al “ilocalizable”, como lo catalogan, aún cuando nunca estuvo en riesgo, a que se llegue demasiado tarde.