CDMX.- Imaginar una ópera rock sin banda y sin orquesta es una tarea muy complicada.
Quizá por eso Erik Rubín, Beto Cuevas, María José, Leonardo de Lozanne y Yahir lucían extasiados poco antes de comenzar el «sitzprobe» de Jesucristo Súper Estrella, ese primer encuentro entre actores y músicos.
Desde que los timbales sonaron, las cuerdas se sumaron a la melodía y el riff de la guitarra sacudió el ambiente, las notas creadas por Andrew Lloyd Webber finalmente electrizaron como se debe a los intérpretes.
Los protagonistas de la obra, producida por Alejandro Gou, lucían atónitos al escuchar cómo el tema «Obertura» rebotaba por todos lados gracias a la destreza de los 20 músicos que estaban frente a ellos.
Rubín, quien volverá a interpretar a Judas, como hace 18 años, se enamoró de los sonidos de inmediato, se paró frente al micrófono e interpretó «Un Cielo en su Imaginación» («Heaven on their minds»).
Tras concluir, la compañía no se resistió y vitoreó el trabajo de su compañero y de la banda.
«La orquesta tiene una magia especial. Nosotros estamos más acostumbrados a la base de rock, pero estos metales y cuerdas son mágicos», dijo Rubín en entrevista.
«El encanto de este musical es que es la primera ópera rock: la primera vez que se fusionó el rock con lo clásico. Eso lo hace tan especial, y que hoy estén presentes los músicos le da un sentimiento a flor de piel».
El reparto entero no pudo contener su alegría por el proyecto. Ya con la música en vivo, todo comenzaba a tomar forma y más porque los artistas reunidos han sabido explotar al máximo cada una de las canciones.
«Es como un sueño para todos nosotros. Son las mejores condiciones bajo las que puedes trabajar: un ensamble de primera, los mejores actores, cantantes y bailarines que hay en México.
«Son los mejores músicos que hay para este tipo de trabajo. Mis compañeros son lo más profesional y talentoso que puede haber», sostuvo De Lozanne, quien interpreta a Poncio Pilatos.
Tema tras tema, la energía fluyó sin reparo durante este ensayo en el Centro Cultural Teatro 1, donde el 12 de julio estrenará la puesta en escena, dirigida por el británico Nick Evans.
«La Josa» fue la más entretenida: bailó, aplaudió, echó relajo y bromeó por no alcanzar la altura de los micrófonos…. Hasta hizo caso omiso de la indicación de que nadie podía grabar con sus celulares.
Pero cuando le tocó cantar, estuvo lista y entonada para hacerlo, al igual que el resto de sus colegas.
«Quisiera rockear todas las canciones y darlo todo, pero de repente hay algunas que son más tranquilonas. Me parece que es maravilloso este trabajo colectivo donde lo que hace Erik me alimenta a mí y lo que yo hago le ayuda a él», expresó Beto Cuevas, quien encarna a Jesús.
Con las voces listas y los instrumentos afinados, el musical está a pocos pasos de volverse un rockstar. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)

ASÍ LO DIJO
«Después de varias semanas, ahora entrar y sentir las canciones ya sonando con micrófonos y banda, sabes que se completa todo y comenzamos a vislumbrarlo realmente realizado en el escenario».
Beto Cuevas, cantante