RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El jueves pasado se aprobó en el Senado de la República, luego de varios estira y afloja de la bancada de Morena con las bancadas del PRI y del PAN, la creación de la Guardia Nacional. Sobre esto mucha gente sólo ha estado oyendo a lo largo y ancho del país sobre el debate en las cámaras legislativas, así como en los medios de comunicación para la creación de esta Guardia, que es uno de los proyectos principales de Andrés Manuel López Obrador para acabar con la violencia en el país, pero la población no sabe a ciencia cierta cuál es el principal motivo en contra de la oposición de algunos partidos políticos a esta propuesta, pues se escucha Guardia Nacional como algo abstracto pero que no se sabe a ciencia cierta qué es. Debo decirle que de manera histórica el jueves pasado se aprobó en el Senado esa Guardia Nacional por unanimidad, o sea que todas las bancadas en el Senado votaron a favor. Y fue algo histórico pues no hubo un solo voto en contra. Lo que la había venido deteniendo y que había generado oposición de algunos partidos, especialmente del PAN y del PRI, era que no se quería que el mando de dicha Guardia fuera militar, sino civil. Y mire usted, a Morena sólo le faltaban 9 votos para lograr la mayoría calificada de 85 senadores y con ello lograr la aprobación a la reforma constitucional de la Guardia Nacional, y esos 9 votos sólo había la esperanza para los de Morena  de negociarlo con los priístas porque los panistas definitivamente ya habían marcado contundentemente su posición a negarse a que el mando de la Guardia Nacional fuera militar y por ello no votarían por la aprobación. Al final de cuentas los de Morena tuvieron que ceder para lograr la aprobación de la Guardia Nacional y cedieron en algo que no le ha de haber gustado nada a López Obrador, terco como es, en que  el mando de la Guardia será un civil, aunque hay un apartado en el que se menciona que el mando de la Guardia será nombrado por el jefe del Ejecutivo y pude ser un civil o un militar en activo o retirado. En esta reforma constitucional no se establece ningún requisito, se dejan esos requisitos o perfiles que debe cumplir el titular de la Guardia para una legislación secundaria, para la Ley de la Guardia Nacional, consecuentemente en este momento no hay absolutamente ninguna restricción para que pueda ser un civil, marino o un militar en activo o retirado. Y es que la condición de un titular no modifica la esencia constitucional de la Guardia Nacional, y como ejemplo tenemos el caso de Generales que han sido gobernadores y eso no modifica el carácter civil de la gubernatura del estado si esa condición se refiere más a la persona que a la naturaleza de la institución.

Ahora, luego de la aprobación en el senado, pasará a la Cámara de Diputados y el próximo martes, o sea pasado mañana, para su aprobación y de ahí se turnara la minuta a los 32 congresos de los estados también para su aprobación, ya con 17 estados que la aprueben ya tendremos la Guardia Nacional en la Constitución, que en pocas palabras será una policía nacional, pero fortalecida pues contará con cuadros militares, navales y de la policía federal  Ya después se tendrá que hacer la legislación que la regulará –a la Guardia Nacional–.La Guardia Nacional va a depender de la Secretaria de Seguridad Ciudadana y el presidente podrá disponer del apoyo de las fuerzas armadas por un periodo de hasta cinco años para tareas de seguridad, pero deberá hacer uso de soldados y marinos bajo parámetros de convencionalidad, o sea subordinados, normados, fiscalizados y sujetos a las leyes civiles. Y la presencia militar no se podrá extender más allá del 2023, o sea un periodo de 5 años. Los militares y marinos que trabajen en la Guardia Nacional no tendrán fuero militar, que era una de las cosas que los protectores de Derechos Humanos citaban mucho, pues no se quería que tuvieran fuero militar, o sea que quiere decir que van a estar bajo las leyes civiles aunque sean militares, por lo que si cometen un delito o abuso de poder van a tener que estar sujetos a la ley civil salvo en caso de indisciplina o insubordinación a nivel interno en la Guardia Nacional, en ese caso sí irían a dar a tribunales castrenses.

Se elimina también la figura de Junta de Jefes de Estado Mayor, que era operativa militar, en su lugar será la Coordinación Operativa Interinstitucional.

La Guardia Nacional se va a regir por una doctrina policial, no militar. Y se hace explicita la colaboración de la Guardia Nacional con entidades federativas y municipios, por lo que los estados no estarán por encima de la Guardia y se establece que se debe fortalecer a las policías estatales y municipales, dándoles un plazo de seis años a los gobernadores para que pongan de una vez por todas, en forma, las policías estatales. Y para controlarlos, los gobernadores deberán presentar cada año un informe ante el senado del avance de las tareas de seguridad que lleva a cabo la Guardia Nacional y el secretario de Seguridad Pública Nacional.

Y cuando se pensaba que el presidente López Obrador manifestaría su molestia por no haberse aprobado la Guardia tal y como él la había planteado con un mando militar, el viernes por la mañana en su ya clásica conferencia de madrugada, se dijo satisfecho por la aprobación de este nuevo organismo y cómo no debía estarlo, sobre todo bajo los términos en que fue aprobada la Guardia, que será de adscripción civil, o sea que será de carácter civil que dependerá de una instancia del gobierno de carácter civil y luego también en virtud del respaldo unánime que recibió de los senadores, lo que convierte a la aprobación de la Guardia en una decisión de carácter histórico porque es muy difícil lograr este tipo de consenso en temas tan controvertidos. Sin duda que surgirán muchas inquietudes y dudas. Habrá que ver cómo se redactan los términos de las leyes secundarias que son finalmente las estructuras jurídicas que le van a dar forma al instrumento que ha sido aprobado de manera unánime por el Senado de la República.

Con la creación de la Guardia Nacional y con su puesta en marcha posteriormente el presidente López Obrador no tendrá pretextos que dar para los temas de seguridad pública y de urgente resolución. La principal herramienta para que combata el crimen y la inseguridad en el país ya la tendrá en sus manos, ya no tendrá pretexto para salirse por la tangente hablando en sus conferencias mañaneras de la prensa fifí, de los liberales y de los corruptos, a quienes les echa la culpa de todos los males del país, pero hasta ahora no ha accionado nada para cumplir lo que prometió en campaña. Si a la larga no funciona la Guardia Nacional ¿A quién le echará la culpa de la inseguridad?