Tras lamentar la violencia que se registra entre los jóvenes, el P. Carlos Alvarado Quezada destacó que la responsabilidad es una virtud que nos lleva a asumir consecuencias de nuestros actos intencionales, resultado de las decisiones que tomamos o aceptemos; y también de nuestros actos no intencionados.

“Vivimos una cultura de la sangre, de la muerte, de la irresponsabilidad; hay falta de conciencia y de temor de Dios; hay jóvenes que actúan sin medir las consecuencias, porque seguramente en el hogar faltó formación en valores”, aseveró.

Consideró que los papás deben estar al tanto de las actividades de sus hijos, de las compañías y cuando sea necesario, poner límites a tiempo, para prevenir desgracias.

PROTECCIÓN DE MENORES. En relación al recién formado Equipo Nacional para la Protección de Menores de Abusos Sexuales, destacó que deberá trabajar incansablemente bajo la exigencia del Papa Francisco expresada en “la tolerancia cero” y en el “nunca más” a la cultura del abuso, así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse, promoviendo instancias de diálogo y constructiva confrontación para caminar hacia una cultura del cuidado y protección. “Este Equipo tiene la tarea de elaborar y mantener actualizadas las políticas, protocolos y manuales institucionales para la prevención y atención del abuso sexual infantil”.

También, dijo, deberá ofrecer apoyo a los obispos para la implementación de dichos instrumentos, según las circunstancias particulares y realidad de cada diócesis, coadyuvando para la integración y formación de los equipos diocesanos de protección de menores. Y de igual modo tiene la tarea de diseñar estrategias para la creación de ambientes seguros para menores de edad, conforme a los estándares nacionales e internacionales, así como la legislación aplicable.

Finalmente, comentó que otra función del Equipo será brindar a los obispos y a sus equipos pastorales, asesoría jurídica, canónica y psicológica para la atención integral de casos de abuso sexual infantil cometido por clérigos, incluyendo la necesaria atención a las víctimas de éstos.