Profr. Flaviano Jiménez Jiménez

(El maestro Jesús Curiel me comenta que en la época de la Revolución Mexicana, por la carestía de alimentos, las autoridades centrales tomaron la decisión de almacenar granos con el objeto de asegurar los mínimos alimentos para los soldados; pero con el tiempo, y ante las condiciones insalubres, el maíz y el frijol se picó y se echó a perder; por tales razones, a las bodegas que contenían granos inservibles les llamaban “almacenes patito”)

En los últimos años se ha venido hablando de universidades patito, y en días recientes se ha vuelto tocar el tema, incluso se amenaza con clausurar a estas instituciones. ¿Qué es una universidad patito? Es la denominación peyorativa de una institución que funciona en pésimas condiciones o que no sirven sus estudios, y generalmente se da este calificativo a los planteles privados de nivel superior, aunque el problema puede estar en todos los niveles escolares. ¿Qué datos fidedignos se tienen para calificar de patito a ciertas universidades?, ¿cuáles son estas instituciones que no sirven?, y si se tienen testimonios del pésimo desempeño y perjudicial para los usuarios, ¿por qué no se actúa en consecuencia para suspenderlas conforme se establece en la normatividad? Salvo la mejor opinión de los expertos, nosotros consideramos que existen simples especulaciones, juicios sumarios y, en no pocos casos, ideas de mala fe y con tintes políticos; toda vez que, hasta donde sabemos, nadie ha hecho estudios serios con el fin de fundamentar con elementos de juicio y legales para proceder a su clausura. Y no se niega que puedan existir.

Ahora bien, de origen, ¿qué se hace para fundar una universidad privada?, ¿qué requisitos deben reunir los particulares para que, a la institución que fundan, se le otorgue el reconocimiento de validez oficial de estudios? Tanto las autoridades de la Secretaría de Educación Pública como las del Instituto de Educación en el Estado básicamente establecen las mismas condiciones: que se cuente legalmente con terreno suficiente, urbanizado y apropiado para el fin; que la construcción o la planta física se sujete a los lineamientos, al material y al modelo arquitectónico que previamente indica la autoridad competente; y que disponga de todos los servicios que requiere el nivel educativo (aulas, oficinas administrativas, cubículos de investigación, talleres equipados, laboratorios, servicios sanitarios, biblioteca, libros, canchas deportivas, patios amplios, áreas verdes, entre otros); que las instalaciones físicas cuenten con los dictámenes de seguridad tanto de protección civil municipal como del Estado, y de los bomberos; y en materia académica: todas las instituciones privadas deben sujetarse, invariablemente, a los planes y programas de estudio autorizados por la parte oficial; y la plantilla de personal también debe cubrir satisfactoriamente los perfiles idóneos. De tal manera que cubriendo la totalidad de los requisitos señalados, las universidades (y todas las escuelas) privadas reciben, por escrito, el reconocimiento de validez oficial de estudios y se da por hecho hipotético que tienen las condiciones indispensables para ofrecer estudios de nivel aceptable. Sin embargo, para asegurar que los servicios se ofrezcan con regularidad y que el nivel académico no se desvirtúe, las autoridades, en este caso del Instituto de Educación, por ley tienen la obligación de supervisar permanentemente el buen funcionamiento de las instituciones privadas (incluyendo las de nueva creación) y en caso de observarse anomalías sobre la marcha de los servicios, el o los supervisores respectivos deben hacer recomendaciones puntuales de mejoría a las autoridades del plantel, con copia a las autoridades estatales para su conocimiento, y no descansar hasta lograr que los problemas detectados se superen. Esta supervisión no es gratuita, las instituciones privadas pagan al IEA una tarifa oficial, mensual o anual, establecida por ley. Ante este orden de cosas todas las condiciones pues están dadas para que las escuelas privadas otorguen educación de calidad y así evitar que haya universidades patito.

No obstante, las autoridades dicen que sí hay universidades patito, sin especificar a qué instituciones se refieren. Por tanto, cabría preguntarse ¿cómo y por qué surgieron estas instituciones? Entre otras, tal vez por las siguientes razones: que de origen, al fundarse una institución privada, no se cubrió con todos los requisitos y aún así se le autorizó su funcionamiento. De ser así, la responsabilidad es de la autoridad que ordenó su autorización, a sabiendas que no cumplía con todas las exigencias físicas y/o técnico-pedagógicas. Pero si se cubrió con todos los requisitos establecidos, en tiempo y forma, y las irregularidades fueron surgiendo durante el ejercicio escolar, entonces la falla estuvo en la supervisión, bien porque ésta no cumplió debidamente con sus funciones o bien porque no existe (que puede ser el caso); y si no existe supervisión, es porque la autoridad correspondiente del IEA no cumplió con este deber estipulado; pero, en cambio, sí cobra a las instituciones privadas por este servicio (¿qué se hace entonces con estos recursos si no hay supervisores de educación superior?)

Conclusión: si se cumpliera estrictamente con lo establecido en las normas, todas las universidades otorgarían educación de calidad y no habría universidades patito; y si las hay, es por las omisiones e influencias malsanas de las autoridades de distintos niveles.