Derrapan en las curvas del circuito a 110 kilómetros, en las rectas llegan a 190. No importa que sea un tractocamión de 2.6 toneladas similar a los que se utilizan para hacer repartos en la Ciudad: así son las competencias de Tractocamiones Freightliner.
“Aquí lo interesante es que el chasís, bombas de frenos, bombas de clutch, el mismo clutch y llantas son totalmente de un tractocamión normal”, explicó el piloto César Tiberio Jiménez, de la escudería Difrenosa.
“Se respetó que fuera un camión normal porque el campeonato es monomarca, lo que quiere decir que es más competitivo y más parejo, por lo que no pasa que el que tenga más presupuesto gane”.
Sin embargo, los Freightliner sí tienen modificaciones que les permiten entregar 500 caballos de fuerza y tener un mejor comportamiento aerodinámico. Éstas son algunas de las modificaciones con las que cuenta el Freightliner de Difrenosa.

– Todos los participantes compiten con un tractocamión M2 de Freightliner.
– En carreras como la de Monterrey, se recorren casi 50 kilómetros.
– Se utiliza un motor V8 de 5.7 litros y una transmisión de 6 velocidades.
– El motor es colocado una pulgada más abajo para que el centro de gravedad permita tomar las curvas más rápido.
– De la cabina han sido removidos el tablero y la consola. Se coloca una jaula tubular y un asiento deportivo. Eso sí, la palanca de cambios mide un metro de alto.
– En el habitáculo se alcanzan hasta 20 grados centígrados más que en el exterior, por lo que hay carreras en las que los conductores soportan hasta 50 grados.
– El asiento del conductor está ubicado a 1.8 metros del suelo.
– Para volver más ligero al vehículo, se prescinde de uno de los ejes traseros así como del sistema que permite acoplar el remolque.
– El spoiler mide 80 centímetros de altura y está diseñado para mejorar el frenado de las 2.6 toneladas que tiene el tracto.
– Frenos, chasis, llantas y clutch son exactamente iguales a los que se utilizan en un Freightliner común y corriente.