El vértigo que experimentan los pacientes con síndrome de Ménière no se compara con un simple mareo, es una sensación mucho más aterradora porque afecta el balance del cuerpo.
El otorrinolaringólogo Felícitos Santos explica que un aumento en la presión en el sistema endolinfático del oído interno es responsable de esta enfermedad del sistema auditivo y del vestibular, encargado del equilibrio.
“Dentro del oído interno se encuentra la cóclea, el vestíbulo, los conductos semicirculares y la endolinfa, un líquido que juega un papel importante en el sistema vestibular”, comenta el experto.
Un bloqueo del acueducto de la cóclea, el cual drena el exceso de endolinfa del laberinto membranoso, provoca un aumento de la presión y una distensión de este laberinto, agrega.
Aunque se le ha relacionado con alergias, enfermedades autoinmunes, ingesta de medicamentos ototóxicos o intoxicaciones por metales pesados, en un 80 por ciento no existe una causa para el síndrome de Ménière.
“No es hereditaria ni genética y la mayoría de las veces se desconocen sus causas”.

Peor que un mareo
Vértigo, zumbido en oídos o tinnitus y una sordera que va y viene se hacen presenten en episodios que ocurren con cierta periodicidad según cada paciente, explica el otorrinolaringólogo Felícitos Santos.
“Hay algunos que los presentan cada 15 días, cada mes, cada tres o cuatro meses o cada año y en ocasiones tienen relación con el estrés o la ingesta de cafeína”, remarca.
Pueden ser a cualquier hora del día y la persona experimentar un vértigo tan severo que no puede levantarse de la cama: se pone pálido, suda profusamente y vomita, esto acompañado de un zumbido bajo, medio o alto.
“El vértigo es una alucinación de movimiento usualmente rotacional; no es el mareo que las personas conocen y las crisis pueden durar horas”, dice el experto, quien cuenta con un posgrado por la Universidad de Zúrich.
Los episodios van generando progresivamente una pérdida de la audición, hasta que el paciente sufre una sordera media, severa o profunda. En un 80 por ciento es sólo un oído el afectado y en un 20 por ciento, los dos.
“Es una enfermedad muy seria que afortunadamente no vemos tan seguido; es más frecuente en mujeres que en hombres y se presenta usualmente entre los 20 y los 50 años”, expresa Santos.

Formas de tratamiento
El diagnóstico se hace con base en la sintomatología y se confirma con pruebas como una audiometría tonal, así como con tests vestibulares en los que se mide la función y reflejos de ojos y oídos.
El otorrinolaringólogo Felícitos Santos explica que el tratamiento farmacológico o quirúrgico dependerá de la etapa en la que se encuentre el síndrome y las frecuencias de los episodios.
“Si tienen una crisis de vértigo cada seis meses o cada año se les da medicamento, como sedantes laberínticos, diuréticos, ansiolíticos y esteroides, y pueden pasar años o meses sin que vuelvan a tener una crisis”, remarca.
Cuando los episodios son muy frecuentes, se vuelven incapacitantes e impiden tener una vida normal, se establecen formas de tratamiento que involucran cirugía o combinan cirugía y fármacos, explica Santos.
“Una es quitar un hueso detrás de la oreja para descomprimir el saco endolinfático pegado a las membranas que cubren el cerebro. Otra es meter gentamicina dentro del oído a través de una punción para frenar las células del vértigo.
“Cuando la audición se pierde un 30-40 por ciento se hace una neurectomía vestibular y se corta un nervio que lleva información al cerebro. Cuando se pierde totalmente se hace una laberintectomía y se quita todo el laberinto”, dice.