En el malecón, la música de banda se mezcla con el sonido de las olas. Sobre la arena, algunas personas se reúnen con hieleras y sombrillas mientras los niños juegan. No hace falta más: los placeres de Mazatlán están libres de artificios.
Este destino sinaloense busca colocarse entre los favoritos del mapa turístico nacional y recibir a más viajeros del extranjero y cruceros, por lo que en los últimos meses se invirtieron 2 mil millones de pesos en la renovación del Centro Histórico, el malecón y el faro, algunos de sus emblemáticos atractivos.
Quien revisita Mazatlán lo primero que nota es que ya no hay autos estacionados y se habilitó una ciclovía junto al malecón.
Para pasear por sus 7 kilómetros de extensión, además de ir a pie, los turistas optan por realizar tours guiados en segways. Las esculturas y miradores frente al mar invitan a detenerse a cada tanto, especialmente al atardecer.
En un tramo del malecón cercano al centro, destaca la Glorieta Sánchez Taboada, donde está la formación rocosa conocida como El Clavadista: desde allí los más intrépidos se lanzan al océano y los visitantes pueden subir por su fotogénica escalera para tener una vista única del Pacífico y las islas mazatlecas (la de Chivos, la de Venados y la de Pájaros). Un lugar no apto para acrofóbicos.
Otra experiencia local (y para algunos un poco riesgosa) es abordar una “pulmonía”, como se les conoce a los vehículos sin puertas, similares a un carrito de golf, que comenzaron a circular en los años 60. Los fiesteros y quienes van en grupo preferirán las aurigas, unas camionetas pick-up cuya caja ha sido adaptada con techo y asientos, y suelen circular con la música a todo volumen.
Además de un paseo por el malecón, hay que hacer una visita al Centro Histórico, empezando en la Plaza Machado, que -junto con las fachadas multicolor de estilo neoclásico y ecléctico- también luce renovada. Alrededor de su quiosco hay restaurantes especializados en cocina argentina, italiana o mexicana.
En donde sea, lo que nunca falta es el trato cálido y franco que parece clave en el ADN de los sinaloenses: desde quien toma la orden de aguachile y tacos gobernador en un restaurante o una carreta de mariscos callejera hasta algún desconocido que orienta para llegar al Acuario de Mazatlán, la Catedral basílica de la Inmaculada Concepción o el Monumento a Pedro Infante.
“Lo que más me gusta de Mazatlán es su gente. Es sencilla, muy cálida, atenta, superamigable”, opina Juan Manuel Fregoso, viajero tapatío.

Guía práctica
Cómo llegar
Desde la Ciudad de México, Aeroméxico, Interjet, VivaAerobus y Volaris, vuelan sin escalas hacia Mazatlán; el trayecto dura aproximadamente dos horas.

Dónde dormir
The Inn at Mazatlan Resort & Spa. Situado en la Zona Dorada; tiene alberca, spa y Wifi gratuito. Desde mil 610 pesos por noche para dos personas, con desayuno incluido.

Dónde comer
Mariscos El Torito, cerca del Malecón, es de lo más recomendable. Hay aguachile, tacos gobernador, almejas y callos a la carta, ceviches, cocteles y más. En el municipio de Villa Unión, a unos 30 minutos en auto de Mazatlán, los mariscos de El Cuchupetas son legendarios. Además, las cocadas, nieves de garrafa y suaves (dulces de malvavisco y coco) merecen ser probados.

Más información
visitsinaloa.travel
aeromexico.com
theinnmazatlan.com
mariscoseltorito.com