COLUMNA CORTE1ª Función
“CÉSAR CHÁVEZ”
Las pugnas sociales y toda gesta enfocada a establecer un orden comunitario siempre serán materia digna para su transición a la interpretación mediática, sobre todo si se basa en hechos verídicos. El pan de cada día para los proyectos cinematográficos de relativa envergadura dramática encuentra nuevo cauce en la vida de César Estrada Chávez, adalid de los derechos laborales de los campesinos inmigrantes en los Estados Unidos y pionero fundador de los sindicatos que verían por la igualación y equidad en sus jornadas laborales y salarios. Un personaje con un trasfondo rico y suficientemente conflictuado para ser llevado a la pantalla grande, en este caso de la mano de Diego Luna en papel de director y Gael García Bernal como productor. El resultado es un aplicado ejercicio argumental que no rebasa ninguna barrera narrativa, pero la manifiesta de forma razonada y con suficiente concreción y coherencia para notar una evolución discursiva entre “Abel”, la cinta previa de Luna como cineasta, y esta cinta, la cual supera en ambiciones a su tibio y no muy afortunado debut tras la cámara. Michael Peña protagoniza esta cinta y confirma su solidez histriónica perfilándose como un Edward James Olmos para esta generación interpretando a Chávez con suficiente holgura y confianza, mesurando a postura paladina de su personaje sin sucumbir a arrebatos heroicos o poses forzadas. La cinta comienza con una narración en off donde el protagonista narra lacónicamente su infancia y su atadura a la vida campesina, lo que a su vez expresa su motivación, pues comprende a cabalidad la anquilosada situación de aquellos que trabajan los campos norteamericanos a falta de una preparación escolarizada o mejores oportunidades de empleo, viéndose sojuzgados y explotados por los rancheros gringos, quienes ven a sus desfavorecidos empleados como los terratenientes sureños a sus esclavos de ascendencia africana. Ante tal situación, Chávez decide tomar acción y paulatinamente comienza a moldear un sistema sindical que ampare y defienda los derechos humanitarios y económicos de los campesinos con el apoyo de Dolores Huerta (Rosario Dawson) y su esposa Helen (America Ferrera). Por supuesto, esta postura no complace en lo más mínimo a las autoridades norteamericanas y la cinta mostrará los múltiples problemas y barreras a los que deberá enfrentar Chávez para consolidar su loable objetivo, incluyendo audiencias y confrontaciones directas con un influyente hacendado (John Malkovich) y autoridades locales. Que la cinta trabaje sin muchas complicaciones es sobre todo virtud de su cuadro de actores, quienes manejan a sus personajes con sobriedad y soltura, mientras que el guión alude a los aspectos básicos del biopic: los combates del protagonista con sus adversarios políticos y las pugnas a nivel familiar, pues su consagración a la causa social lo aleja cada vez más de su esposa e hijo adolescente, quienes resienten su ausencia y provocan una colisión de intereses. La película no arriba al terreno de la propuesta, pero cumple en sus planteamientos narrativos y procede con corrección contundente. Ya veremos si éste es el primer paso de Diego Luna en un ascenso como creador cinematográfico.

2a Función
“LAS VUELTAS DEL DESTINO” (“AUGUST: OSAGE COUNTY”)
¡Quién necesita un holocausto ambiental, una bomba atómica o cracks financieros cuando se tiene a la familia? El llamado “núcleo social” y sus componentes anexos (los parientes) son el detonante ideal para apabullar la condición humana de cualquiera y darnos durante cada uno de los 365 días del año un apocalipsis existencial, donde las diferencias pueden alcanzar niveles de riesgo emocional e incluso físico, y las laceraciones sentimentales son constantes y cualquiera que haya acudido a una de esas reuniones multitudinarias con sus análogos genéticos no me dejará mentir, y ahora tenemos en cartelera esta magnífica cinta que se paseará orondamente por la reciente entrega del Óscar para constatarlo, un retrato ácido y cáustico sobre la disfuncionalidad a niveles de pánico entre la familia Weston, un clan predominantemente estrogénico que se reúne debido a una tragedia. El punto de reunión es en Oklahoma, en la casa de la matriarca, Violet (Meryl Streep), una mujer que evade un mal cancerígeno con alcohol, pastillas y una amarga disposición a la vida y su entorno. Ahí acuden sus hijas Ivy (Julianne Nicholson), obediente y fiel a su dinastía; Karen (Juliette Lewis), algo retorcida y que llega con su prometido aficionado a la marihuana Steve (Dermot Mulroney) y Bárbara, la mayor, acompañada de su esposo Bill (Ewan McGregor), y su hija adolescente Jean (Abigail Breslin). A la comitiva se anexan la hermana de Violet, Mattie Fay (Margo Martindale), su equilibrado y digno esposo Charles (Chris Cooper), y su tímido hijo apodado “Pequeño” Charles (Benedict Cumberbatch). Todos ellos son tan sólo recipientes de nitroglicerina existencial que terminan por explotar cuando secretos y verdades son revelados y los ánimos caldeados equiparan en intensidad calorífica al intenso verano que se vive en ese condado de Osage. El director John Wells obsequia una de las cintas más violentas de lo que va del año, aun si ésta no muestra una gota de sangre, pues la brutalidad reside en las circunstancias y la forma como estas féminas resuelven sus arraigadas diferencias a través de encuentros físicos y palabras hirientes. El trabajo coral de actores es soberbio (sí, incluyendo a la Roberts, quien después de tantos y tantos años de bobadas románticas y papeles desabridos por fin ha decidido ponerse seria y tomar su trabajo con madurez) y la hechura del guión es hermética en cuanto a forma, pero laxa en contenido, ya que hay espacio para explorar a tan ricos personajes y su sofocante, pero fascinante universo. Excelente opción para ver este 10 de mayo si se es irónico al respecto.

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