Ricardo Vargas

El Índice de Confianza del Consumidor, elaborado y publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), busca ilustrar la percepción de la ciudadanía mexicana sobre la situación económica del país. Para la elaboración de este índice se sondean mensualmente a más de 2 mil viviendas a nivel nacional, buscando ilustrar la percepción de los mexicanos sobre la situación económica de su hogar y el país, comparada con la que se vivió hace un año, así como la situación económica que creen que enfrentará su hogar y el país durante el próximo año.

Desde febrero de 2013 y hasta enero de 2018 la tendencia en este indicador fue negativa, reflejando indudablemente una percepción ciudadana poco favorable sobre la situación económica del país. Sin embargo, al inicio del año pasado se comenzó a observar cierto “optimismo” respecto a la economía nacional. En julio del año pasado, el índice rebasó los 102 puntos y alcanzó su mejor nivel en más de 10 años. Desde entonces el índice mostró niveles relativamente similares y poca variabilidad, hasta que el mes pasado se ubicó sobre los 112 puntos; su mejor nivel desde enero de 2004.

De manera simultánea, desde verano del año pasado la popularidad y los niveles de aprobación del entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador comenzaban a mostrar incrementos importantes. Al día de hoy, periódicos y casas encuestadoras han reportado que los niveles de aprobación del ahora presidente en funciones llegan a superar el 80%. Esto podría no sorprender luego de los resultados que vimos en la elección del primero de julio, donde Andrés Manuel obtuvo un triunfo histórico y abrumador tanto en votos nominales como en porcentaje de la votación total.

Por otro lado y de manera inusual, la Inversión Fija Bruta, que mide el gasto en construcción y maquinaria y equipo, ha venido a la baja desde febrero del año pasado pero especialmente en los últimos dos meses, donde ha mostrado importantes caídas. En su última observación, la Inversión Fija se colocó en su nivel más bajo desde marzo de 2017, justo cuando la caída en el optimismo de los consumidores se acentuaba. De forma similar, la Actividad Industrial en el país ha registrado una tendencia negativa desde finales de 2015, pero particularmente en los últimos dos meses, pues en diciembre pasado registró una caída anualizada del (-)2.46%. En este punto es importante aclarar que gran parte de la caída en actividad industrial es consecuencia de la desaceleración en minería (extracción de petróleo), sin embargo en los últimos dos meses los demás componentes de esta variable han comenzado a registrar también valores negativos (Construcción, Industria Manufacturera y Generación de Energía).

Habría que analizar entonces si el optimismo tan alto en los consumidores viene como respuesta a políticas públicas que impulsan el desarrollo económico del país, o simplemente coincide con la entrada de un gobierno cuya agenda está mayormente enfocada hacia el gasto social.

Y para llevar… La semana pasada se había comentado en este espacio la importancia de evitar un recorte al presupuesto del Programa de Estancias Infantiles, dadas las consecuencias negativas que esto pudiera tener sobre la entrada y permanencia de las madres dentro del mercado laboral. Bueno, pues la semana pasada se anunció mediante un comunicado de la Secretaría de Salud que se suspendería la asignación de recursos a “Refugios para Mujeres, sus hijas e hijos que viven violencia extrema”. Dentro del mismo comunicado se mencionó que esta decisión corresponde a las indicaciones del presidente de “no transferir recursos del Presupuesto a ninguna organización social, sindical, civil o del movimiento ciudadano…”. Esperemos que en próximos días se pueda revisar y corregir esta decisión, como se corrigió el presupuesto de la UNAM, como se han corregido recientes nombramientos en la dirección del Conacyt, y como se corrigió la iniciativa de restarle peso al Consejo Administrativo de Pemex; finalmente es de sabios cambiar de opinión.

Por último, es de reconocerse lo que se vivió el pasado jueves en el Senado de la República, ya que se aprobó el dictamen sobre la Guardia Nacional de una manera ciertamente inusual, pues no se registraron abstenciones ni votos en contra. Finalmente se aprobó un mando civil, un plazo de cinco años para la presencia de las fuerzas armadas en las calles, y el fortalecimiento de policías locales y estatales. Sin duda será visto como un gran acierto para el Gobierno Federal y para Morena, pues estuvieron dispuestos a dialogar y escuchar a la oposición y a la sociedad civil.

rvargas@publimagen.mx

@1ricardovargas