Si cuando escuchas hablar sobre León sólo puedes pensar en zapatos, te urge revisitar este destino guanajuatense.
Es cierto que la mayoría de los viajeros llega hasta aquí para cerrar negocios, asistir a convenciones y hacer compras; sin embargo, la ciudad tiene mucha historia, arte, parques y recorridos campiranos que invitan a extender el viaje al menos un par de días e invitar a la familia o los amigos ya que el trabajo ha terminado.
Una forma nueva de familiarizarse con sus atractivos es subir al León Tour, un autobús turístico de dos pisos que comenzó a operar en septiembre.
El recorrido inicia en el Forum Cultural Guanajuato y pasa frente a íconos como el Estadio León -casa de los Panzas Vedes-; el llamado “Puente del Amor”, sobre la Calzada de los Héroes, donde los enamorados cuelgan candados al más puro estilo de los puentes parisinos; o la Zona Piel, donde hay más de 5 mil 500 locales especializados en chamarras, bolsos, zapatos, cinturones y más accesorios.
En el corazón leonés una fachada que roba el aliento es la del Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús. De estilo neogótico, con hermosos vitrales y rosetones, tardó poco más de 90 años en concluirse, justo a tiempo para la visita del papa Benedicto XVI, en marzo de 2012.
Después de dar una vuelta por la Catedral y la Plaza de los Mártires, en busca de sabores auténticos la brújula lleva hasta el barrio de San Juan de Dios. Este es un popular punto de reunión los domingos, cuando después de misa los habitantes caen en la tentación de comprar una tradicional nieve de garrafa y hasta una guacamaya, el antojito clásico de este destino elaborado con bolillo, chicharrón, aguacate, pico de gallo y salsa picante. Los que saben dicen que las más ricas, por su variedad de salsas, son las Guacamayas Javier; el local está a unos 20 minutos en auto del Centro.
Además de las guacamayas, algo que también forma parte del ADN de esta ciudad son los vuelos a bordo de globos aerostáticos. Cada noviembre en el Parque Metropolitano se desarrolla el Festival Internacional del Globo. Sin embargo, los viajeros que quieran llevarse una bella panorámica de este destino, pueden contratar -a lo largo del año- vuelos privados con turoperadores locales.
Por las noches la vida nocturna está en los bares que en los últimos años han transformado la Avenida Madero, también en el Centro. Una cantina auténtica es El Panteón Taurino, donde lo mismo conviven turistas, grupos de amigos que celebran cumpleaños u oficinistas que buscan relajarse después del trabajo.
Entre la tradición y nuevas propuesta de entretenimiento, León vive más allá de los negocios o el calzado y espera que lo redescubras.

El Bajío a sorbos

Dos proyectos que se desarrollan a las afueras de León tienen en común ser impulsados por familias con mucha pasión por el terruño, el gusto por un estilo de vida campirano y el sumo cuidado puesto en la elaboración, uno de vino y otro de destilados de agave azul.
Visitarlos después de estar en León para cerrar un trato o asistir a una convención, es una forma de darle la vuelta a la típica escapada a Guanajuato capital, especialmente si se busca un sitio para relajarse brindando con vista a los paisajes semiáridos de esta parte del Bajío.

Directo a la cueva
Situada a unos 40 minutos en auto desde León y pionera en la zona, Bodega El Lobo regala un encuentro sin pretensiones con el vino guanajuatense.
A diferencia de otras vinícolas mexicanas más experimentadas, El Lobo está en pleno desarrollo de su faceta enoturística, pero lo que le falta en infraestructura, sus propietarios lo compensan con un trato cálido y explicaciones generosas sobre los procesos de elaboración. Los viajeros se sienten como en el viñedo de sus amigos.
“Lo que yo he visto en Guanajuato es que la región vinícola la están enfocando más hacia Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende; en esta zona de San Francisco del Rincón somos los únicos, los primeros”, destaca Mario Andrés Hernández, miembro del proyecto.
Los socios son un grupo de aficionados al vino que decidió viajar al Valle de Guadalupe, en Baja California, para aprender a elaborar su bebida predilecta. De vuelta en Guanajuato, hace nueve años, encontraron en este municipio el terreno ideal para dar rienda suelta a su sueño.
“Aquí nos ha sorprendido la Malbec, una típica uva que usan en Argentina; no nos da mucha fruta, pero la que nos da es muy sana”, dice Mario. Asegura que sin ser especialista en cultivar la vid, pronto comenzó a encariñarse con las plantas e incluso disfrutar las intensas jornadas que se viven durante la temporada de vendimia, por ejemplo.
En su terraza con vista a los viñedos, la escapada a esta bodega remata con una degustación guiada de algunos de sus vinos, entre ellos el tinto Pagliacchi, hecho con Malbec; Tosca, a base de Syrah, e Intermezzo, un ensamble de Syrah y Zinfandel.

Orgullo agavero
Entre tanques de acero inoxidable decorados con imágenes que remiten a los calendarios mexicanos de principios del siglo 20, Fernando Mejía no tiene empacho en reconocer que fue su gusto por beber tequila el que lo animó a fundar La Destilería de María de la Paz.
“Comprarlo me salía muy caro, dije ‘no, mejor lo hago'”, bromea con los visitantes.
El proyecto, centrado en destilados cien por ciento de agave azul y que desarrolla en conjunto con Diana Domínguez, su esposa, se ubica en el casco de una hacienda que data de 1700, ubicado aproximadamente a 50 minutos en auto del centro de León, donde también organizan eventos sociales y corporativos.
La destilería está en funcionamiento y abierta a los viajeros desde hace casi cinco años y para celebrar lanzaron un extra añejo de 40 meses.
El recorrido comienza con una explicación sobre la plantación de agave, la jima, el acarreo y el cocimiento de las piñas. Los productores compran la materia prima a los agricultores locales y en la destilería se encargan de la elaboración de las bebidas, casi de manera artesanal, por ejemplo, pintan a mano cada una de las botellas en las que se envasa el producto.
La experiencia es muy íntima si se le compara con los recorridos guiados que proponen otras destilerías más grandes de Guanajuato o Jalisco. Al final, sentados en equipales, con caballito en mano, en cada sorbo los viajeros se entregan el disfrute mientras de fondo se escuchan canciones de José Alfredo.

Guía práctica
CÓMO LLEGAR
Aeroméxico e Interjet vuelan sin escalas desde la Ciudad de México hacia el Aeropuerto Internacional de Guanajuato, situado en el municipio de Silao y a unos 50 minutos en auto de León; el vuelo dura una hora. Vía terrestre, el destino guanajuatense está aproximadamente a cuatro horas y media por la Carretera Federal 57D.

DÓNDE DORMIR
Holiday Inn & Suites Plaza Mayor. Ubicado en la zona financiera de León, aproximadamente a 15 minutos en auto del centro, tiene alberca, centro de negocios, gimnasio e Internet inalámbrico gratis en todo el complejo. Desde mil 400 pesos por noche para dos personas.

DÓNDE COMER
Tepozán. Situado a unos 10 minutos en auto del Forum Cultural Guanajuato, este restaurante de ambiente shabby-chic, abierto hace apenas tres meses, se especializa en cocina mexicana y es muy recomendable para desayunar. Sus platos, están elaborados con lácteos y chiles producidos localmente.

MÁS INFORMACIÓN
www.leon-mexico.com
www.ladestileriademariadelapaz.com
www.facebook.com/vinicolalobo
www.ihg.com/holidayinn/hotels/us/es/leon/bjxpm/hoteldetail

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