Luis Muñoz Fernández

Aplaudo al hombre suficiente, al que está a la altura de su cargo […] Pero lo encuentro aún mayor cuando es capaz de abolirse a sí mismo, y a todos los héroes, aceptar el elemento de la razón, sin acepción de personas, la fuerza ascendente más útil e irresistible que hay en nuestro pensamiento y que destruye el individualismo, un poder tan grande que el potentado no es nada. Será un monarca que dé una constitución a su pueblo, un pontífice que predique la igualdad de las almas y alivie a sus siervos de sus bárbaros homenajes, un emperador que prescinda de su imperio.

 Ralph Waldo Emerson. Hombres representativos, 1850.

Durante los pasados 24 y 25 de agosto de 2018 se celebró un curso de tumores de los huesos y los tejidos blandos (el tejido adiposo, muscular y otros) para honrar la memoria del doctor Eduardo Santini Araujo, q.e.p.d., distinguido patólogo argentino, experto en tumores óseos y expresidente de la Academia Internacional de Patología, la agrupación de patólogos más importante del mundo.Acudimos patólogos y otros especialistas (un radiólogo y un oncólogo médico) de Argentina, España, Brasil, los Estados Unidos de Norteamérica, Corea del Sur y México, todos colegas y amigos del doctor Santini, además de sus familiares y colaboradores muy cercanos. Presencia muy significativa fue la del doctor George Kontogeorgos, actual presidente de la Academia Internacional de patología, el primero de su rango que visita México desde 1970.

Este homenaje se dividió en dos partes: un curso sobre los tópicos en los que el doctor Santini era un destacado experto internacional y una serie de semblanzas y memorias personales en torno a la figura de quien sobresalió en todo el mundo no sólo como patólogo óseo e importante funcionario de la Academia Internacional de Patología, sino como amigo, esposo y padre.

El organizador y anfitrión de este singular evento fue el doctor Sergio Sánchez Sosa, patólogo poblano de merecida fama y vicepresidente para Latinoamérica de la Academia Internacional de Patología. Junto con el doctor Santini y otros distinguidos colegas, el doctor Sánchez es uno de los fundadores de la Asamblea Latinoamericana, proyecto que ha fortalecido la presencia de nuestra comunidad de hispano y lusohablante dentro de la propia Academia Internacional, lidereada, como podrá comprenderse, por la Academia de Patología de los Estados Unidos y Canadá.

Las reuniones que organiza el doctor Sergio Sánchez tienen siempre dos facetas memorables. La primera es su gran calidad académica, que en esta ocasión alcanzó cotas muy altas. Los tumores óseos y de los tejidos blandos son un terreno difícil para la mayoría de los patólogos generales, de cuyo diagnóstico dependen decisiones terapéuticas y pronósticos muy delicados, con graves repercusiones para el paciente.

Dado que estos tumores son relativamente infrecuentes, es poco probable que un patólogo general adquiera a lo largo de su vida profesional la suficiente experiencia para identificarlos siempre con precisión, salvo que trabaje en un lugar que concentre un elevado número de estos casos. De ahí la importancia de aprender de los expertos que, en esta ocasión, fueron los que expusieron con gran dominio y elegancia cada uno de los temas del programa académico.

Fueron particularmente enriquecedoras las aportaciones del doctor Blas Dios, radiólogo argentino experto en la toma de biopsias óseas por punción que requieren técnicas de imagen y uso de instrumental muy especializado, y del doctor Celso Lopez de Mello, oncólogo brasileño que nos instruyó sobre los más modernos tratamientos medicamentosos de estos tumores. Es evidente que a la quimioterapia tradicional se están agregando un creciente número de medicamentos biológicos que van dirigidos selectivamente a moléculas tumorales con el propósito de modificar su funcionamiento anormal, lo que hoy se llama “medicina de precisión”.

Mención especial merece la extraordinaria conferencia magistral dictada por el doctor Antonio Llombart Bosch, del Instituto Valenciano de Oncología, titulada “Sarcoma de Ewing: 100 años de historia”, sobre uno de los cánceres humanos más misteriosos que él ha investigado durante más de 40 años y del que es una autoridad mundial.

La otra faceta que distingue a las reuniones que organiza el doctor Sergio Sánchez es su calidad logística y, sobre todo, humana. Quienes asistimos a ellas sabemos que todo está planeado al milímetro y que con toda seguridad gozaremos de su cálida hospitalidad en la que sobresale la gastronomía poblana, una de las cumbres culinarias universales.

El Dr. Eduardo Santini Araujo (en el centro) con algunos de sus amigos y colegas mexicanos y un colega argentino (2ª fila). (Foto cortesía de la Dra. Vilma Barahona Matamoros)

En esta ocasión, la parte humana no sólo fue fundamental, sino sumamente emotiva. El doctor Santini logró entablar lazos de amistad fraterna con muchísmas personas de todo el mundo. Lo hizo primero gracias a su bonhomía, pero también con su vasta experiencia profesional que lo convirtió en un experto internacional de los tumores óseos y, además, con su desempeño dentro de la Academia Internacional de Patología, colaborando de la mano de la doctora Florabel Mullick (su apellido de soltera era García) para integrar a la patología latinoamericana en el concierto mundial de la profesión. Uno de los últimos eslabones de este esfuerzo descomunal fue la designación de la Federación de Anatomía Patológica de la República Mexicana como la División Mexicana de la Academia Internacional de Patología.

El doctor Santini se distinguió como un líder en toda la extensión de la palabra. Líder indisputable y, a la vez, afectuoso. Una combinación rara y muy afortunada. No fue pues de extrañar que los reunidos en Puebla manifestásemos un profundo pesar por su reciente deceso y diésemos cuenta de su intenso devenir vital y de los sentimientos que nos siguen uniendo a él. Son justamente esos sentimientos, transmitidos genética y afectivamente a su núcleo familiar más cercano y, en ondas entusiastas de profunda empatía, a todos sus colegas y amigos, los que seguirán reverberando en el futuro.

Jorge Luis Borges, otro argentino universal, escribió en una ocasión un estudio preliminar sobre las obras De los héroes y Hombres representativos, cuyos autores respectivos fueron Thomas Carlyle y Ralph Waldo Emerson. Para Borges, el enfoque de ambos sobre los hombres eminentes era distinto: “los héroes, para Carlyle, son intratables semidioses que rigen, no sin franqueza militar y malas palabras, a una humanidad subalterna. Emerson los venera, en cambio, como ejemplos espléndidos de las posibilidades que hay en todo hombre”.

Eduardo Santini Araujo, un emersoniano convencido, supo ver en todos nosotros esas posibilidades, que son lo único bueno que nos dignifica.

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