David Loji
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Antes era divertido y de manejo vivo, pero no necesariamente un imán de miradas. Eso cambió por completo porque las nuevas líneas del Mazda 3 tienen un ‘no sé qué’ que atrae la atención.
No es que fuera feo, pero este muchachito recibió las actualizaciones justas para resaltar en cualquier lugar. La versión hatchback llama la atención principalmente en la parte trasera que está enmarcada por el amplio poste final, donde las ventanas laterales tienen una terminación que desaparece de la vista con rapidez.
Además, luce más ancho y bajo, lo que transmite una sensación deportiva al combinarse con las llantas que sobresalen levemente de los costados. Me agrada, además, que Mazda aguantó la tentación de caer en el cliché de diseño de instalar rines negros a este auto, pues sus ruedas de 18 pulgadas tienen acabado grafito.
El refinamiento es aún más claro al pasar a la cabina y se nota en cualquier lugar al que voltees: en las parrillas de las bocinas Bose en las puertas delanteras o en la consola que sorprende por su acabado, pues a primera vista parece simplemente negro brillante tipo laca de piano, pero al verlo con más cuidado tiene textura tipo fibra de carbón.
No escatima en seguridad, pues incluye siete bolsas de aire, control de estabilidad, frenos ABS, monitoreo de los puntos ciegos de los espejos, alerta de tráfico transversal, monitoreo de presión de las llantas y cámara de reversa.
El manejo sigue siendo comunicativo y ágil. Pero a esta conducción vivaz agrega el elemento de refinamiento, pues sin perder la comunicación con el camino se siente una muy grata ausencia de fricción en sus movimientos.
En cierta manera transmite la sensación que percibe un patinador en el hielo: con movimientos rápidos y fluidos, pero siempre en control.
Este manejo es aún más sorprendente al descubrir que el eje trasero no es Multilink como en el modelo anterior, sino de barra de torsión. Antes de que te rasgues las vestiduras por esta decisión que podría sonarte a un retroceso, permíteme decirte que el primer sorprendido fui yo pues después de conducir el auto simplemente no me lo esperaba. Yo creía que la suspensión trasera seguía siendo Multilink como en el modelo previo.
Las suspensiones de barra de torsión son más simples que una Multilink y la debilidad más fuerte que he notado en algunas de ellas es su tendencia a rebotar con fuerza al pasar por topes y demás. Pero en el nuevo Mazda 3 esta tendencia no se nota, además de que el eje muestra autocorrección de vía si se toma una curva cerrada demasiado rápido.
Si puedes, pruébalo en curvas, donde el manejo es tenaz, con un buen agarre y retroalimentación.
Su motor gusta de las altas revoluciones, pero en conducción en ciudad tiene una respuesta robusta. No responde con la misma vivacidad de un turbo a bajas revoluciones, pero aun así permite colarse entre el tráfico.