El domingo en la final de vuelta Damián Álvarez vivió el último juego de su carrera profesional, lo hizo desde la banca y sin ver minutos de juego, pero al momento de levantar el título, Juninho, capitán de Tigres, le cedió el gafete de capitán al “enano” para que el argentino naturalizado mexicano levantara el título de campeón, esto como homenaje a una carrera que ha sido de las más exitosas en los últimos tiempos dentro del futbol mexicano.
Damián Álvarez nació en 1979 en Morón, Argentina, surgió de las inferiores de River Plate donde debutó en 1998, sin tener gran participación en River y ser prestado al futbol de Italia, Damián llegó al futbol mexicano para el 2003 cuando se enfundó la camiseta de Morelia, en donde rápidamente se hizo titular de la banda, un futbolista con gran cambio de ritmo, potencia y desborde, logró consolidarse en el conjunto purépecha e incluso llegó a una final en su primer torneo donde perdieron contra Monterrey. A partir de ahí sólo hubo éxitos para la carrera de Damián que partió a los tuzos del Pachuca donde marcó una época en el club de la bella airosa, haciendo un ataque de miedo junto a Andrés Chitiva, Juan Carlos Cacho y Christian Giménez, consiguiendo el título de Liga del Clausura 2007 venciendo al América, 3 títulos de Concachampions y el título más importante en la historia para clubes mexicanos cuando Pachuca se coronó campeón de la Copa Sudamericana en 2006. Participó dos mundiales de clubes con Pachuca, donde no consiguió grandes cosas al fracasar en ambos torneos.
Para 2010 fichó con los Tigres, club donde realizó el resto de su carrera y para el Apertura 2011 conformó una de las delanteras más letales en la historia de Tigres junto a Danilinho, Lucas Lobos y Héctor Mancilla, en dicho torneo salió campeón con el conjunto universitario, por ello junto a sus compañeros de la delantera fueron nombrados “los cuatro fantásticos”. Con los Tigres volvió a ganar el Campeonato de Liga en 2015, 2016 y 2017, además de llegar a la final de la Libertadores 2015 cuando Tigres cayó ante River Plate. Con la selección mexicana solamente disputó 2 encuentros, siendo naturalizado es de los pocos jugadores que han vestido la camiseta verde sin haber nacido en el país.
Damián Álvarez se caracterizó en su carrera en México por ser un jugador profesional en toda la extensión de la palabra, un jugador con gran entrega por la playera que defendía, un líder dentro del campo que motivaba a sus compañeros, todo el futbol mexicano le tiene gran admiración al “Enano” que siempre dejó el alma en cada juego que disputó. Hablando de sus cualidades dentro del terreno de juego, poseía una velocidad endiablada, lleno de potencia y habilidad desbordaba fácilmente a todo aquel defensa que se le ponía al frente, excelente tanto para asistir como para definir de cara a la portería, un sacrificio enorme cuando se trataba de defender y determinante en la parte final de la cancha, sin duda alguna Álvarez ha sido uno de los mejores extranjeros que ha venido a nuestro futbol en los últimos años, formando parte de dos equipos que han marcado época, Pachuca y Tigres, donde la afición lo idolatra. Gracias totales Damián.