Juan Carlos Molina
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La imagen de una ofrenda, la textura del papel picado, el aroma de la flor de cempasúchil y el sabor de un pan de muerto son algunas de las ideas más claras asociadas al mes de noviembre para los mexicanos.
Y no es para menos, ya que el Día de Muertos es una festividad que ha trascendido fronteras y épocas. Las fiestas indígenas correspondientes a esta fecha ingresaron en 2003 a la lista de Patrimonio Cultural Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Hay muchas maneras de llevar a cabo esta celebración y el País ofrece en estas fechas una excelente oportunidad para confirmarlo.
En la Huasteca Potosina, por ejemplo, no hay que dejar de presenciar el Xantolo. Algunos de los aspectos característicos de este festejo son los altares en forma de arco (con los que se representa el paso de las almas), las danzas de comparsas con personajes como el diablo, el doctor o el sacerdote; y las velaciones nocturnas en los cementerios.
La tradición del Xantolo tiene origen prehispánico y es practicada por las comunidades nahuas y teenek, con algunas leves diferencias entre ambas.
«Los nahuas ponen la ofrenda sobre mesas; los teenek están más en contacto con la tierra y ponen sus altares a ras de piso. También, dependiendo de la comparsa, varían las indumentarias», dice Alfredo Ortega, coordinador de proyectos de la Secretaría de Turismo de San Luis Potosí.
En la gastronomía que acompaña a estos eventos, destacan los varios tipos de tamal. Por ejemplo, es muy conocido el bolín, un plato ceremonial que lleva un pollo entero y que se comparte entre los presentes.
El Estado de Puebla también tendrá festejos de Xantolo (como el Festival de la Vida y la Muerte en Xicotepec), pero también muchas otras oportunidades para conocer el Día de Muertos en esta entidad. No hay como observar los campos de flores en Atlixco, por ejemplo, o acudir a los panteones en la Mixteca Poblana.
Este año, hasta el domingo 3 de noviembre se llevará a cabo en la capital poblana el Festival La Muerte es un Sueño, en el que habrá concursos de ofrendas y de catrinas en el Panteón Municipal, huapango, teatro cabaret, ofrendas prehispánicas y expoventas artesanales, entre diversas actividades.
Además, en Michoacán, habrá altares monumentales y obras de teatro en Morelia, pero también muchas otras celebraciones por donde se busque.
Una de las opciones este año será acudir al Festival Noche de Ánimas en los poblados de la ribera del lago de Cuitzeo. Otra alternativa será ir el 1 de noviembre al Tianguis Artesanal de Noche de Muertos en Pátzcuaro, en el que participarán cerca de 200 artesanos. No faltarán quienes acudan a las islas del Lago de Pátzcuaro, como Janitzio y Pacanda.
Aunque muchos de los cementerios michoacanos se llenarán de ornamentos durante estas fechas, hay un caso dentro del Estado donde el festejo será un poco distinto.
«Santa Fe de la Laguna tiene la característica de que ahí no se adorna el cementerio, sino que el día 1 de noviembre, a partir de la 6 de la tarde, se puede llevar una ofrenda y visitar uno de los altares en algunas de las casas que montan ofrendas para los difuntos. Sólo es necesario llevar una ofrenda, que puede ser de fruta o de pan y que se puede comprar ahí mismo».
Otra opción para Día de Muertos es dirigirse a Yucatán y presenciar las actividades del hanal pixán («comida de las ánimas»), una tradición de origen maya.
El Festival de las Ánimas, que comenzó el pasado 24 de octubre y concluirá el 12 de noviembre, engloba a varios festejos del Estado, en Mérida, Izamal, Peto, Progreso, Tekax, Tizimín, Valladolid. Algunas de las actividades serán noches de catrinas, desfiles de ánimas, concursos de altares, y exposiciones fotográficas.
Adondequiera que el viajero elija ir, habrá mucho para deleitar a los sentidos y conmemorar a los difuntos. Pero no hay que tardar mucho para organizar el viaje, ya que las ánimas están por llegar y se encuentran ansiosas ser atendidas por sus seres queridos.

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