Flaviano Jiménez Jiménez

La presente administración del Instituto de Educación (IEA) cumplió un año de gestión y aún no se ve con claridad cómo pretende mejorar la educación de los alumnos bajo su responsabilidad. Los programas federales, la Ruta de Mejora y la Reforma Educativa no dan color; el presupuesto que se asigna anualmente a la educación, en miles de millones de pesos, no se justifica con los niveles de aprendizaje: las evaluaciones aplicadas por la Secretaría de Educación (SEP) una y otra vez muestran bajos índices de aprovechamiento, y no se perciben ideas ni acciones para superar las deficiencias, dando la impresión que se ha llegado al conformismo, a la simulación y al convencimiento de que la prioridad es “conservar la silla”. Esto no es bueno para la educación.

Desde luego no es sencillo sacudir el marasmo pedagógico en que se ha caído, como tampoco es fácil querer avances en pocos días; no obstante, sí es posible encontrar caminos que conduzcan hacia cambios anhelados y la obtención de mejores resultados; cuestión de ser perseverantes y sistemáticos en el accionar. Uno de estos caminos viables para lograr ascensos en el aprovechamiento escolar es a través de las Unidades Regionales de Servicios Educativos (URSEs) que están ubicadas, estratégicamente, en todo el estado y en cada uno de los municipios. En estas Unidades Regionales está adscrito el personal más experimentado y técnico en materia educativa; ahí están los supervisores de preescolar, primaria, secundaria, de educación especial, de educación física, los asesores técnico-pedagógicos y otros apoyos importantes, capaces de implementar proyectos de transformación y de mejora educativa en las escuelas; pero, lamentablemente, los tienen inutilizados pedagógicamente, por una parte por las cargas burocráticas que pesan sobre ellos y, por la otra, no todos los titulares de las Unidades Regionales reúnen las cualidades académicas para emprender tareas que mejoren los aprendizajes, ni tienen experiencia para diseñar y operar proyectos, por lo que el personal de las URSEs hace individualmente y de manera dispersa lo que puede y quiere. Ante este orden de cosas, para que las Unidades Regionales funcionen efectivamente y orienten sus actividades hacia lo pedagógico, necesitan cambiar a los titulares que no han mostrado interés ni capacidad para enfrentar los retos escolares, y en su lugar, buscar entre supervisores, directores y docentes de toda la entidad, a los que tengan liderazgo pedagógico, experiencia organizacional y directiva para promover trabajos colaborativos, capacidad para diseñar y operar proyectos de mejora educativa, calidad humana y solvencia moral. Con buenos titulares en las Unidades Regionales de Servicios Educativos no cambiarían las cosas en automático, pero si habría mayores posibilidades de emprender acciones de superación gradual y perseverante. El punto de partida serían las escuelas, en éstas se detectarían las deficiencias; y entre docentes, directivos, supervisor y asesores técnico–pedagógicos, de manera colegiada, buscarían las acciones y las estrategias más idóneas para superar los desequilibrios académicos y elevarlos aprendizajes en las escuelas de cada Unidad Regional y de cada nivel. Con este trabajo horizontal, coordinado, colegiado, perseverante y sistemático, con el paso de los meses se empezarían a ver los primeros resultados. Si algún titular de la URSE no diera los resultados esperados, aun cuando tuviera las cualidades antes señaladas, las autoridades competentes tendrían la facultad de asignar a otro con el fin de encontrar al idóneo en la encomienda pedagógica.

No es el único camino, pero es el más viable en vista de que se dispone del personal necesario; además, las Unidades Regionales fueron creadas para ese propósito de elevar constantemente la calidad académica de las escuelas bajo su jurisdicción. Cosa que no está sucediendo por las anomalías citadas. Por tanto, la sugerencia descrita es sólo un recordatorio para reactivar la vida pedagógica de estos organismos, en beneficio de los niños, adolescentes y jóvenes de Aguascalientes.