David Loji
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- ‘Volar’ en pleno asfalto es posible con un Tesla Model S P100D, pues tiene la aceleración más veloz del planeta. Vaya, éste es un auto capaz de pasar de 0 a 100 kilómetros por hora en 2.7 segundos.

Su potencia es de 762 caballos con un torque de 687 libras-pie, cifras disponibles desde el arranque. Si el conductor de otro auto es lo suficientemente ingenuo como para desafiar a este eléctrico, quedará apabullantemente abatido. A menos, claro, que esté al volante de un Porsche 918.

Eso sí, el Tesla ofrece una aceleración libre de emisiones y, de hecho, gracias a su enorme batería de 100 kWh, ofrece una autonomía generosa, de hasta 507 kilómetros, lo que le permite hacer viajes en carretera.

A diferencia de un deportivo exótico, que únicamente da cabida a dos personas con prácticamente nada de equipaje, el Model S es práctico, con espacio para cinco personas y una cantidad de equipaje abundante ya que tiene, no solo una, sino dos cajuelas.

El diseño exterior es muy atractivo: su carrocería tiene las proporciones clásicas de los deportivos, con cofre largo, cajuela corta, arcos de ruedas grandes y salpicaderas esbeltas.

Los costados son muy limpios, con las manijas de las puertas discretamente ocultas al ras de la carrocería, y que se despliegan sólo cuando el auto detecta la llave. Se cuenta también con cámaras en las salpicaderas, postes y parabrisas, todas éstas son parte del sistema AutoPilot de conducción autónoma.

Esta versión cuenta además con pinzas de frenos rojas (que son opcionales en las demás versiones) y un pequeño spoiler trasero hecho de fibra de carbón. Sí, un equipamiento de deportivo.

¿Y qué tal acelera?: tal cual, como una nave espacial. Es necesario activar el modo de manejo que da acceso a la aceleración máxima, llamada «ludicrous».

El auto, entonces, muestra una animación similar a la entrada al hiperespacio de Star Wars. Después hace la siguiente pregunta: «¿Estás seguro de que quieres llevar las cosas al límite? Esto causará desgaste acelerado del motor, transmisión y batería».

Y da dos opciones: «No, quiero a mi mami» o «Sí, dale». Obviamente, oprimimos la segunda, que eleva la temperatura de la batería para dar mayor flujo de energía. Esto toma entre 35 y 50 minutos. Es la instrumentación la encargada de avisar cuando el auto esté en óptimas condiciones.

Después de esto, agárrense con fuerza y acelere a fondo. Las palabras no alcanzan a describir adecuadamente la explosión de aceleración que sigue, pues, en un período de tiempo muy corto, el auto ya ha alcanzado los 170 kilómetros por hora. Parece listo para dejar el suelo.

A pesar de que el Tesla es de tracción integral, se siente transferencia de peso hacia la parte trasera, al tiempo que los pasajeros son empujados violentamente contra sus asientos y, por más que se quieran despegar, de plano no pueden.

El proceso de despegue es increíble, no sólo es totalmente silencioso, también es suave y sin turbulencia. Imagina que al hacer un rebase puedes pasar de 72 a 104 kilómetros por hora en 1.2 segundos.

Después de manejarlo, sólo queda una pregunta: ¿quién dijo que los superdeportivos tenían que ser escandalosos e imprácticos?

Modelo: Tesla Model S P100D
Motor: Dos motores eléctricos, uno en cada eje.
Potencia: 762 caballos
Torque: 687 libras-pie
Batería: 100 kWh
Rango de Autonomía: 507 kilómetros
Tracción: Integral
0 a 100: 2.6 segundos
$2,910,900.

Seguridad: 5
Acabados:5
Costo Beneficio: 5
Equipo:5

Veredicto: La versión P100D del Tesla Model S redefine el término de superauto, pues ofrece una aceleración brutal y contundente que de 0 a 100 es la más rápida del mundo, al tiempo que uno se olvide de la contaminación y del uso de gasolina. Cierto, no es barato. Pero cualquier auto que tenga un nivel de desempeño que se acerque al de esta versión deportiva del Tesla Model S también tiene un precio elevado.