Por Alejandro Hernández R. 
Fotos de Enrique de Santiago S.

Después de una tarde muy a la cuesta arriba para los toreros, las emociones no dejaron de existir en la Monumental de Aguascalientes, iniciando al ponerse la piel chinita, al entonarse por primera vez en su historia nuestro Himno Nacional, denotando la hermandad hacia aquellos necesitados que están pasando momentos muy difíciles.
La solidaridad de un pueblo quedó plenamente de manifiesto, primero, cuando a iniciativa de Joselito Adame, nuestra joven y guapa alcaldesa Tere Jiménez, se unió a la idea, dando como resultado una estupenda respuesta generosa del público, y obvio, la participación de cuatro toreros de esta bendita tierra, así como también los toros a lidiarse.
De esa forma, participaron Arturo Macías (dos avisos y herida en el cuello y aviso), Joselito Adame (oreja y dos orejas y salida a hombros), Arturo Saldívar (dos avisos y aviso) y Luis David Adame (al tercio y dos orejas, herido y con salida hombros), lidiándose ocho toros de San Isidro, siendo devuelto el tercero al desceparse el pitón izquierdo, mansos en general, desclasados y algunos desarrollando sentido y peligro, más uno de Santa Bárbara, corralada, manso y saliéndose suelto, impidiendo el ganado a los matadores una tarde plena de éxitos.
El ayuntamiento de la capital, mando decorar el ruedo de la plaza, con el tema alusivo al 442° aniversario de la fundación de esta cálida ciudad, interrumpiéndose el despeje para rendir honores a la bandera y entonar nuestro Himno Nacional, siendo la primera emoción de la tarde.
Una vez iniciado el festejo, la actuación en los toros de Arturo Macías, podríamos resumirla en qué raza del torero, qué valor tiene, y cuánta actitud demostró peleando su sitio. Su primero, un toro que terminó acobardado y con peligro, a las primeras de cambio, cuando Macías situado en el centro del ruedo le intentaba quitar por chicuelinas, el toro le vino por dentro, arrollándole peligrosamente, saliendo herido en el cuello, donde al principio daba la impresión de llevar una cornada muy grave. Pasó a la enfermería para ser revisado, de donde salió llevando un parche en esa parte, pero vuelto un león, iniciando su faena con suaves pases por bajo flexionando la pierna de la salida, en medio del reconocimiento de público. Intentó el toreo en redondo por ambos lados, con más raza, valentía y pundonor que otra cosa. Con la espada se perdió, acabando por ser avisado en dos ocasiones. Para lidiar a su segundo enemigo, salió de la enfermería, donde le hicieron un trutu en el cuello, más pronto regresó al taller de reparaciones, cuando al intentar el segundo pase en redondo el toro se le vino vencido, prendiéndole dramáticamente, pasándolo de un pitón al otro, en momentos de mucha angustia; mas su raza indómita, su torería a toda prueba, le hizo salir de nuevo para lidiar, convertido en un jabato, maltrecho, sí, pero con corazón muy grande, con una afición que no le cabe en el pecho, descollando algunas series de redondos con la diestra, que le fueron muy coreados. Al final, le dio las tablas al manso, ligando el derechazo con el de pecho, adecuadamente. De nuevo falló con la espada corta, terminando por escuchar un aviso.
Joselito Adame, luego de una campaña muy interesante en ruedo ibérico, al segundo le hizo una faena propiamente en dos fases. La primera, toreando a base de medios pases, suaves y templaditos, con verticalidad y buen con buen ritmo, mientras la segunda parte, buscó las cercanías, colocándose en el cite a escasa distancia de los pitones, pisando terrenos muy comprometidos, dotando de mucha emoción a su desempeño. Pinchó y cobró después tres cuartos de acero en buen sitio para cortar la primera oreja de la tarde. Al otro enemigo lo lanceó con temple y suavidad, a otro toro escaso de bravura, al que le toreó muy en la línea, a su aire, en la zona de toriles, refugio de los mansos, toreándole con verticalidad y al hilo de las tablas. Se pasó la muleta a la otra mano, luciéndose en una tanda de molinetes que emocionaron, al igual que una tanda de naturales, alargando el brazo y llevando la pierna de la salida flexionada, con garbo y torería. Ejecutó la suerte suprema recibiendo, cobrando una entera delantera y caidita, recibiendo el premio de dos orejas y por consecuencia, la salida a hombros de la plaza.
Quien desgraciadamente no contó con materia prima adecuada, fue Arturo Saldívar. Su primero se partió el pitón izquierdo al rematar contra un burladero, saliendo en su lugar un toro muy malo, con peligro que no dio alternativa alguna. Su segundo, de inicio un tanto rebrincado, a la postre fue el menos malo del encierro. Por momentos acudió a la muleta con bravura, aprovechando Saldívar para endilgarle una serie de pases con la diestra, que encontraron eco en las alturas. Mientras por el otro pito, no se prestó al lucimiento, regresando a la otra mano pero ya las cosas no fueron igual. Terminó fallando con la espada.
En quien la afición mantuvo toda la tarde sus esperanzas, fue en Luis David Adame, de recién alternativa en España, precisamente otorgada por su hermano mayor. Pues bien con el bicho que hizo cuarto, demasiado justo de presentación, que salió huyendo al sentir el hierro, terminó saliendo suelto después de cada pase, poniendo a prueba al joven torero, que con oficio bien aprendido y mejor puesto en práctica, sin precipitaciones buscó primero la eficacia que otra cosa. Y así lo fue sujetando a la muleta, bajándole la mano al final del pase para hacerle volver por ella, hasta ligar buenas series de redondos, o como cuando el manso se quedaba tan solo en el amago de embestir, Luis David con inteligencia, valentía y frescura, le pegaba la capetillina, sin pestañear, siendo vitoreado con fuerza. Dejó la espada hasta los gavilanes, surgiendo nutrida petición que fue denegada, resumiéndose todo a salida al tercio.
Pero con el segundo, un astado muy cortito sin plaza, le saludó con cordobinas flexionando la pierna de la salida, toreando después con suavidad con la copichuela. Le llevó al caballo con chichuelinas andantes que remató soltando una punta del capote con pinturería. Comenzó su faena de forma trepidante, situado en el centro del ruedo, con pases cambiados por la espalda, justísimos, arrancando ahí, una faena inteligente, muy templada, con frescura y variedad, con buen gusto y alegría, respondiendo el público con mucha fuerza, más cuando toreó en redondo por ambos perfiles, quizá por momentos un tanto revolucionado y brusquillo en el toque, y como tirara sin puntilla a la res, vengándose de puntazo que le pegó en un exceso de confianza, le cortó las orejas para salir por la puerta grande acompañado de su hermano Joselito, cuando el cielo de la plaza se iluminaba, con un verdadero show de pirotecnia, impresionante, majestuoso, propio de las grande urbes, dejando maravillado al público que absorto veían las luces multicolores y escuchaba los sonidos armónicos de los cuentones. Qué gran espectáculo para honrar un aniversario más de la fundación de la ciudad, de parte de la presidenta municipal, Tere Jiménez, que de una forma diferente y sensible trabaja por su municipio. ¡Enhorabuena alcaldesa!