A Jacqueline Oliva Vega y Luis García Maldonado la vida les cambió el pasado 13 de abril, el nacimiento de sus trillizos: Ana Luisa, Mateo y Ana Paula –nacieron en ese orden– en el Hospital de la Mujer llenó su hogar de alegría, pero también son conscientes de que enfrentan el reto de alimentar y darle cobijo a otros tres hijos.

Los esposos ya tenían dos niñas, Allison y Regina, de dos y un año, respectivamente. Luis García es quien soporta económicamente a su familia, es comisionista y canta los fines de semana –no tiene un sueldo fijo–, mientras que Jacqueline Oliva se dedica a las labores del hogar y al cuidado de sus cinco niños.

Ambos recordaron que desde el segundo mes de gestación se enteraron que iban a tener trillizos; su primera sensación fue de incredulidad, y posteriormente sintieron emoción y algo de nervios, pues no sabían cómo iban a solventar los gastos para la manutención de sus bebés.

ALIGERANDO LA CARGA. Entre sus conocidos, les recomendaron acudir al DIF Estatal en busca de apoyo, por lo que fueron a las oficinas del voluntariado, donde los atendieron amablemente y ha sido la primera institución en apoyarlos, pues les obsequiaron tres cunas y una dotación grande de pañales.

El personal del DIF Estatal les dijo que también los van a apoyar con una dotación de botes de leche, cuando encuentren una marca que toleren los bebés; además, también reciben ayuda de los padres de Jacqueline, pues por la cesárea ella está disminuida físicamente, por ello los apoyan con el cuidado de los bebés.

Finalmente, Luis García recordó que el de los trillizos fue un embarazo de alto riesgo, en algún momento llegaron a pensar que no se iban a formar y le tendrían que hacer el legrado a su esposa; además, los últimos meses del embarazo iba dos o tres veces a la semana al hospital, lo cual hizo desgastante la gestación.