Abimael Chimal
Agencia Reforma

TOLUCA, Edomex.- La hazaña que representó disputar la Final del Mundial Sub-17 quizá no fue tan agotadora para los seleccionados mexicanos como el viaje que completaron ayer y que tenía como destino el Estadio Nemesio Diez.
Los jóvenes que lograron el subcampeonato del certamen el domingo pasado en Brasil, tras perder ante la Selección local, tuvieron que viajar más de 10 horas y unos 7 mil kilómetros, por aire y tierra, para ser ovacionados y seguir en primera fila el duelo del Tri mayor contra Bermudas.
Apenas aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México procedentes de Sudamérica, jugadores y cuerpo técnico abordaron uno de los autobuses oficiales de las Selección Mexicana para trasladarse a la capital mexiquense, donde llegaron menos de hora previo al arranque del partido.
Acompañados de familiares y amigos, los subcampeones del mundo siguieron las acciones del encuentro en la zona de Palcos VID que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) destinó especialmente para ellos.
Al medio tiempo, el plantel dio la tradicional vuelta olímpica con el Cielito Lindo de fondo, mientras los aficionados que se dieron cita en la «Bombonera» se les entregaban. Del graderío llovieron aplausos, porras y hasta el grito de «no era penal».
«Estamos muy contentos y muy orgullosos de este equipo por el logro obtenido en este Mundial, por el subcampeonato y por representar dignamente a este escudo y a este gran País», dijo Marco Antonio «Chima» Ruiz, técnico de la Selección Nacional Sub-17.