Pequeños padecimientos pueden ser un síntoma de grandes males, advirtió Enrique Ávalos Carrasco, presidente de la Sociedad Nacional de Medicina General, pues algunos estudios han revelado que los niños que desarrollaron la diabetes a temprana edad, entre los 10 y 11 años, tienen entre un 10 y 20% más posibilidades de ser susceptibles a padecer infecciones.
Comentó que por ello es una mala práctica que ante alguna alergia –como una diarrea– de manera automática se dé un medicamento a los niños, cuando estos estudios demuestran que es necesario estudiar a fondo el problema, para descartar que una enfermedad crónica esté afectando al paciente.
Enrique Ávalos detalló que la diabetes es sólo un ejemplo de ello, pues hay varios: existe una enfermedad conocida como diarrea infecciosa por polución, que es causada por los altos índices contaminantes, pero como muchos de sus síntomas son similares a una diarrea ordinaria, algunos médicos la encasillan como una intoxicación alimentaria, y recetan fármacos que no surten efecto en el paciente o sólo alivian algunos síntomas.
Destacó que estas enfermedades por cuestiones ambientales son cada vez más comunes, pues la contaminación de la atmósfera o aquella causada por esta fauna nociva van en aumento por el estilo de vida, ya que mucha gente acostumbra comer en lugares al aire libre, donde no se cumplen con las normas sanitarias.
Finalmente, el presidente de la Sociedad Nacional de Medicina General dijo que en las familias existen malos hábitos, como dejar enfriar la comida con cazuelas destapadas, con lo cual está expuesta al polvo, y a vectores de enfermedades, como moscas y cucarachas; añadió que ante ello, es necesario impulsar la medicina preventiva, en particular en temas como la polución y contaminación ambiental, los cuales ya no son exclusivos de las grandes ciudades.

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