Reitera la Gerencia Estatal de Liconsa su apoyo a los productores lecheros locales. Su titular, José Carlos Romo Romo, destacó que mantienen un diálogo y un acercamiento con ellos a fin de que les provean de leche de calidad y para conocer sus inquietudes y necesidades.
Asimismo, comentó a El Heraldo que actualmente Liconsa en Aguascalientes trabaja con un padrón de 100 productores de leche, la mayoría acreditados en el Centro de Acopio de Granjas Fátima y otro número menor está en Rincón de Romos.
Apuntó que mantienen un diálogo y acercamiento directo en sus instalaciones, rancherías y establos para conocer la forma en que trabajan, así como su producto lácteo, ello con la intención de recabar sus inquietudes y necesidades.
“Creo que los productores de leche son parte fundamental de la Familia Liconsa porque son quienes nos proveen de la materia prima para hacer nuestro trabajo, y en ese sentido estamos bien comunicados con ellos, así como para ciertos apoyos que requieren”.
José Carlos Romo destacó que en promedio Liconsa está acopiando en los dos centros de Aguascalientes, entre 45 mil y 50 mil litros de leche diarios, cantidad que quisieran aumentar, sin embargo, aclaró que la Paraestatal tiene un tope presupuestado que tiene que respetar.
Estableció que empezaron el año pagando el litro a 6 pesos con 20 centavos y al día de hoy, este precio aumentó a 7 pesos con 20 centavos, es decir 1 peso completo más, toda vez que en marzo pasado incrementó 70 centavos y en mayo otros 30 centavos, de acuerdo a la instrucción dada por el presidente Enrique Peña Nieto.
Finalmente, comentó que trabajan en ampliar su cobertura y estar muy de cerca con los productores locales de leche, dando un mejor servicio en las 100 lecherías que operan en Aguascalientes, siendo oportunos en la entrega del lácteo para que se mantenga en las mejores condiciones de calidad y de frescura.
“Las actividades diarias en los centros de acopio comienzan a las 6 de la mañana, con la llegada de los productores; primeramente, la leche es homogenizada y se toma una muestra de cada uno de los contenedores en los cuales es presentada. Posteriormente, la muestra es llevada al laboratorio de control de calidad donde es sometida a una serie de análisis fisicoquímicos y bacteriológicos para determinar su composición, limpieza y la ausencia de cualquier sustancia adulterante”.