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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 20-Sep.- Al menos un millón de ciudadanos, según estimaciones de autoridades gubernamentales, tomaron las riendas de la emergencia en la Ciudad de México, tras los daños causados por el sismo del martes de magnitud 7.1.
De acuerdo con las mismas fuentes, otros 200 mil prestaron servicios como voluntarios en Morelos y Puebla.
Los capitalinos se volcaron a las calles para remover escombros, coordinar entrega de víveres, apoyar en albergues e incluso dirigir el tránsito en los sitios donde no había autoridad.
El Gobierno federal desplegó a poco más de 4 mil militares en las zonas de desastre en la capital para la implementación del Plan DNIII, quienes trabajan hombro con hombro con los ciudadanos.
También participan en las labores elementos de la Marina y del Gobierno de la CDMX.
Además, 2 mil elementos de la PF –700 en la CDMX– realizaron actividades de apoyo.
En el corredor Roma-Condesa los restaurantes se convirtieron en centros de acopio, mientras en las colonias Narvarte y Del Valle los colegios abrieron sus puertas como albergues.
En uno de los campamentos más grandes, ubicado en las calles Nuevo León y Aguascalientes, en la Condesa, había por lo menos 500 personas preparando comida, separando víveres y organizando las herramientas para los rescates.
La calle de Nuevo León se cerró parcialmente al tránsito y fue ocupada por motociclistas, ciclistas y vehículos que descargaban y llevaban ayuda a otros lugares.
En la Colonia Del Valle, el voluntariado se concentró en las inmediaciones de Gabriel Mancera y Escocia, donde cayeron dos edificios.
A lo largo de dos cuadras, aproximadamente mil personas hicieron cadenas humanas para la remoción de escombros. Eran relevadas cada hora por otros voluntarios.
La Asociación de Scouts de México reportó la participación de 4 mil jóvenes que participaron tanto en labores de rescate, como en el acopios de víveres y en albergues.
A otro de los centros de acopio, en la entrada del Bosque de Chapultepec, a un costado de la Estela de Luz, se presentaron más de 30 mil voluntarios.
La UNAM, el Tec de Monterrey y la Universidad Anáhuac, entre otras instituciones de educación superior, como el Centro Universitario México, organizaron sitios para recibir víveres y materiales de rescate.
Como es costumbre, los ciudadanos abarrotaron la sede nacional de la Cruz Roja, en Polanco.
Ingenieros civiles y arquitectos urbanos se sumaron a las labores de inspección de daños en inmuebles, pues, de acuerdo con las autoridades capitalinas, hay decenas de edificios que podrían colapsar en las próximas horas.
“Lo que estamos haciendo es evaluar la seguridad de los edificios”, dijo la ingeniera Pamela Hernández, de 28 años, en un campamento ubicado en la Colonia del Valle.

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