¿Qué es lo que atrae a los viajeros a visitar este destino en Colorado? Quizá sean las montañas con picos nevados que se admiran a la distancia, el sonido del río que cruza gran parte de la población o el aroma de las flores que embellecen tanto sus calles como sus coloridas fachadas.
Aquí, la naturaleza se encarga de complacer a cada uno de los sentidos. Y, si bien es cierto que buena parte de los visitantes llega a Breckenridge, ubicada aproximadamente a dos horas en auto de Denver, durante la época invernal gracias a su reconocido centro de esquí; también lo es que cada vez son más quienes arriban en otras estaciones, para practicar turismo de naturaleza.
Faltan algunos meses para que llegue el deseado verano. Sin embargo, especialistas de la Oficina de Turismo de Breckenridge recomiendan planear desde ahora la travesía.
Es preciso saber que en cuanto el calor llega a “Breck”, como le dicen de cariño los lugareños, el destino se convierte en punto de partida para realizar actividades ecoturísticas.
Al haber varios senderos, el trekking es una buena opción. Los conocedores sugieren tomar el camino que conduce hacia el lago Sawmill Reservoir. En este último se puede practicar kayak o pesca. Como dato curioso, en este cuerpo de agua hay grandes piedras, que algunos intrépidos usan como camino para adentrarse y pescar en medio del lago.
Sin duda, otra de las cartas fuertes es andar en bici. Hay varios trails cercanos al Breckenridge Recreation Center. Varios de estos caminos corren en paralelo al Blue River. Los viajeros suelen aprovechar alguno que otro de los puentes que lo cruzan para tomar la foto del recuerdo.
Tras una activa jornada, hay que pasear por Blue River Plaza, la zona funciona como columna vertebral de Breckenridge.
A lo largo del año, en este espacio se organizan diversos festivales. Por ejemplo, de yoga, música y otras expresiones artísticas. Destaca el Breckenridge International Festival Arts, que suele realizarse a principios de agosto.
Los locales aprovechan este espacio para sacar a pasear a sus mascotas y compartir la historia de su ciudad con cuanto visitante se topan.
“Breckenridge es una auténtica ciudad de montaña, no un pueblo de galletas creado por una estación de esquí como otros. Aquí tenemos una rica herencia e historia, en el siglo 19 experimentamos la fiebre de oro, cuando se acabó este metal fuimos un pueblo fantasma, pero hemos sabido resurgir ya sea con el centro de esquí o con otras actividades relacionadas con el turismo”, cuenta Gail Westwood, habitante del destino.
Aún se conservan varias de las edificaciones que se construyeron durante la fiebre del oro, todavía se conservan, especialmente en Main Street, y en la actualidad albergan encantadoras boutiques y cafeterías.

Viajero prevenido
– En verano la temperatura durante el día ronda en los 26 grados centígrados. Sin embargo, en las noches suele refrescar bastante.
– Breckenridge se encuentra a 2 mil 926 metros sobre el nivel del mar
– Debido a la altitud es recomendable mantenerse bien hidrato, incluso desde una semana antes de realizar el viaje.
– Hay que usar gorra de sol, bloqueador con un mínimo de 50 FPS y repelente contra mosquitos; todo biodegradable.

– Practicar pesca es una de las actividades que más se realizan en este destino.
– Realizar trekking por alguno de los senderos. Caminar es bueno para ejercitar el cuerpo y aclarar la mente.
– Visitar la Breckenridge Brewery, una de las cervecerías artesanales con más reputación.
– Pasear por el poblado y comprar recuerdos en algunas de sus encantadoras boutiques.