Cecilia de Santos

Aguascalientes es uno de los cuatro estados que cuenta con un sistema de recolección de basura por vía de contenedores, en el cual se movilizan un mil cincuenta toneladas diarias. En el resto del país, utiliza aún el esquema de depositar los desechos sólidos domésticos en las esquinas de las calles o afuera de las casas, lo que genera malos olores, fauna nociva y ciudades más sucias.
La ciudad capital acumula una historia de más de 30 años con esta estrategia integral que ha ido consolidándose a través del tiempo, siempre con un reto de atender las exigencias de una ciudadanía creciente.
Con una población de casi 900 mil habitantes en la ciudad capital, la Secretaría de Servicios Públicos contabiliza actualmente la operación de 4 mil 365 contenedores de basura doméstica, que son recolectados a través de 64 camiones compactadores equipados con sistema GPS que funcionan en 51 rutas, gracias al trabajo permanente de 220 trabajadores, en dos turnos.
Otros treinta y siete empleados laboran en el Relleno Sanitario San Nicolás de Arriba. Este sistema integral de recolección de basura funciona los 365 días del año, con lluvia o con sol.

LA RUTA 22. El Heraldo de Aguascalientes se lanzó a ser testigo y conocer de manera directa la extraordinaria labor que realizan cientos de personas que laboran a lo largo del día para reunir la basura que generamos como ciudadanos, y el proceso que se lleva hasta ser depositada en la sexta etapa del Relleno Sanitario “San Nicolás de Arriba”.
Acompañamos a la Ruta 22, desde su salida a las siete de la mañana de la Dirección de Limpia y Aseo Público, la cual tiene la responsabilidad de acudir al destino de cada uno de los cien contenedores promedio que deben recolectar los residuos urbanos depositados en su interior, donde encontramos basura no permitida por el Código Municipal como ramas de árboles y palmeras, así como materiales de unicel.
El conductor de la Ruta 22, Miguel Valenzuela, nos compartió que cada uno de sus compañeros debe utilizar guantes, lentes, casco, cubre bocas, faja y botas hidrofugadas, para cuidar aspectos sanitarios y de seguridad.
Doscientas veinte personas realizan un esfuerzo intenso cada día al participar en este sistema de recolección, quienes se pasan siete horas en el estribo del camión, agarrados de un pasamano, quienes en cada contenedor levantan y barren la basura alrededor y dejan la zona aseada.

EL SIGUIENTE PASO. Luego de cuatro horas de recolectar la basura por más de cincuenta contenedores de la zona norte citadina, la Ruta 22 llegó, con un camión cargado con once toneladas de basura, al Centro de Compactación y Transferencia de residuos sólidos urbanos, en donde se realizó una interesante maniobra para depositarla en el camión de carga y volteo, el cual de inmediato emprendió su viaje por casi media hora hacia el Relleno San Nicolás.
El panorama cambia cuando se llega al Relleno Sanitario, más allá de los olores que se generan por la naturaleza propia de la basura, se observan diez hectáreas cubiertas de residuos sólidos que son depositados en el patio de tiro por cientos de camiones provenientes de todo el estado.
Suman un mil cincuenta toneladas de basura que se reciben cada día en este tiradero municipal, y los empleados del lugar tienen el enorme reto legal ambiental de que en un plazo menor a 24 horas todos esos desechos deben estar totalmente compactados (787 kilogramos por metro cúbico, están sobre la norma oficial) y cubiertos con tierra de tepetate toda la superficie, a fin de evitar contaminación o que se esparza a otro lugar.
Una realidad que forma parte del paisaje del relleno es una población de 200 pepenadores que trabajan para recolectar basura para reciclar, quienes sólo alcanzan a separar el dos por ciento del total disponible para volver a reutilizar.

EN PERMANENTE AJUSTE. Esta administración ha adquirido 16 camiones recolectores nuevos mediante una inversión de 35 millones de pesos, pero la meta es llegar a 30 unidades nuevas, a fin de contar con una plantilla vehicular óptima para el intenso trabajo que representa este servicio.
El ajuste de las rutas es permanente porque de manera constante son municipalizados nuevos fraccionamientos y en poco tiempo se entregará uno a la autoridad capitalina, que implicará la instalación de 83 contenedores, que es prácticamente una nueva ruta.

LOS RETOS. En la capital existen dos Centros de Compactación y Transferencia de residuos sólidos Urbanos: Universidad y Morelos. Se trabaja para mantenerlos operando, motivo por el que se trabaja para que los camiones recolectores depositen ahí la basura y no tengan que ir hasta el relleno sanitario, lo que ayuda a evitar el desgaste físico y mecánico de las unidades, así como de tiempo en horas hombre para que el personal pueda barrer mejor en torno a los contenedores.
De las 640 toneladas de basura que genera a diario la ciudad, un promedio de 300 de ellas son movilizadas hacia el relleno sanitario desde los Centros de Transferencia y el resto son llevadas directamente por cada uno de los camiones recolectores que operan en la zona oriente de la capital.
Las zonas norte, sur, poniente y centro llevan la basura a los dos Centros de Transferencia, informó el director de Limpia y Aseo Público, Enrique Barba López.

RESULTADOS DE LA REINGENIERÍA. Por quinta ocasión, el Ayuntamiento ganó el premio internacional de la Escoba de Platino por la reingeniería aplicada en las rutas de recolección de basura en contenedores, donde se descentralizó la operación del Centro Universidad, y se trasladaron 19 de las 51 rutas al Punto Limpio de Morelos.
Además, se balancearon las rutas por peso y por contenedores. Cada una de ellas debe tener un promedio de 100 contenedores como máximo, aunque algunas suelen tener más carga de trabajo pues la ciudadanía tira más basura. Cada camión tiene dos viajes en donde llena su unidad y lleva su contenido a la zona de transferencia o al relleno sanitario.
Cada ruta esta balanceada con un peso de 18 toneladas, que se traduce en dos viajes de un camión compactador que se carga en promedio con 8 o 9 toneladas, aunque existen cuatro camiones de alta compactación que se llenan con 11 toneladas.
Estos ajustes permitieron que los tres responsables de cada uno de los camiones tengan la oportunidad de lavarlos al final de la jornada laboral, llenan un formato jurídico para garantizar la seguridad de la unidad y de sus tripulantes.

VIGILANCIA PERMANENTE. Finalmente, y como parte de sus responsabilidades, la Dirección de Limpia y Aseo Público emprendió un operativo para vigilar que empresas que recolectan la basura de cotos o condominios no la depositen en los contenedores municipales, porque ellos están obligados a llevarla hasta el relleno sanitario, de acuerdo a la normatividad ambiental del estado y del municipio.
Este sistema integral de recolección se coordina con cuatro áreas de esta dependencia y ninguna puede dejar de comunicarse, ya que la capacidad promedio por contenedor debe oscilar en un 70 u 80% diario y si se encuentra saturado implica que ahí suceden cosas anómalas y requiere inspección y acciones para regularizar.
Es necesario insistir que en los contenedores no deben depositarse muebles de sala, ni tazas del baño, tinacos, colchones, porque eso no puede ser cargado por los camiones recolectores. Estas unidades únicamente se encuentran habilitadas para cargar los residuos domésticos.

¡Participa con tu opinión!