CDMX.-Agua del río Jordán le rociaron sobre su cabeza al más joven de la Familia Real británica, Archie Harrison Mountbatten Windsor, como símbolo de purificación y de su entrada a la Iglesia cristiana.
No obstante, el momento en el que el primogénito de los duques de Sussex, Enrique y Meghan fue bautizado, se dio de una manera muy privada en opinión de algunos.
El bebé recibió el sacramento en una ceremonia realizada por el arzobispo de Canterbury y titular de la Iglesia anglicana, Justin Welby, en una capilla del Castillo de Windsor.
Fueron los padres del pequeño, nacido el pasado 6 de mayo, quienes dieron a conocer la noticia a través de su cuenta oficial de Instagram, donde compartieron un par de imágenes.
«El duque y la duquesa de Sussex están felices de compartir la alegría de este día con miembros del público, que han mostrado un apoyo increíble desde el nacimiento de su hijo.
«Sus Altezas Reales se sienten muy afortunados de celebrar este día con la familia y los padrinos de Archie», escribieron en la red social.
La decisión de mantener el bautismo y el nombre de los padrinos en secreto ha sido criticada por muchos. Se dice que la pareja optó por escoger a un grupo de amigos cercanos, considerarlos «ciudadanos privados», y así evitar que sus nombres se hagan públicos.
Además, el no permitir acceso a la prensa también generó controversia debido a la reciente revelación de que la pareja gastó 2.06 millones de dólares, del dinero de los contribuyentes, para remodelar su casa Frogmore Cottage.
«Nos encanta todo acerca de la Familia Real. Hemos visto manos y pies, pequeños dedos. Pero estamos muy dolidos. Pago una gran cantidad de impuestos por sus deberes civiles. Un minuto quieren ser miembros de la realeza, al siguiente no”. (Staff/Agencia Reforma)