CDMX.- Óscar Valdez estaba embobado frente al televisor. Era un niño y curiosamente en la pantalla no se proyectaban en esa ocasión caricaturas, sino imágenes del canal de Animal Planet.
Estaban pasando el programa «El Cazador de Cocodrilos», mismo que le cambió la vida al actual monarca del mundo de peso Pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
El sonorense confiesa que ese día descubrió una de sus grandes pasiones, el amor por los animales.
Ver al australiano Steve Irwin -quien falleciera en 2006 por un ataque de una mantarraya- interactuar con cocodrilos y reptiles, le inyectó desde ese momento una energía única a Valdez.
«Los animales siempre me han gustado, y especialmente me gustan porque de pequeño recuerdo que un día veía la televisión. Esa vez estaba viendo a Steve Irwin, el llamado Cazador de Cocodrilos, y creo que esa pasión que tengo por los animales me la abrió viéndolo en ese programa, y principalmente con los reptiles, los cocodrilos, víboras, lagartijas, y entre ellos muchos otros animales.
El reino animal es parte de su vida, tanto que Óscar adquirió hace un tiempo un rancho de tres hectáreas cerca de Hermosillo para construir una especie de santuario animal, donde los habitantes son como sus hijos, pues a todos los ha bautizado.
«Tengo muchos animales, tengo diferentes tipos de tortuga, la más famosa una sulcata, tengo pavorreales, tengo avestruces, una anaconda, pericos, guacamayas, caballos, un pony, conejo, chivo, cochino vietnamita, víbora y mi cocodrilo. Todos tienen nombre, son como parte de mi familia», contó el púgil que representó a México en dos Juegos Olímpicos, Beijing 2008 y Londres 2012.
– ¿Qué te falta, cuál animal te gustaría tener ahora?
«La verdad me gustaría un camello, sí me encantaría tener uno, pero me sale caro mantenerlos, la verdad».
– ¿Y cómo le haces para mantenerlos?
«El tema del agua es complicado allá, pero tenemos un pozo y de ahí sacamos el agua, y todos mis animales son desérticos, la única que no lo es es la anaconda y el lagarto, pero al lagarto lo tengo en un lugar parecido a su hábitat. Todos están bien, comen bien, comen de ahí mismo».
El mexicano de 28 años, quien se mantiene invicto en el boxeo en 25 peleas, 20 de ellas ganadas por nocaut, pasa la mitad de su tiempo en el ring, ya sea peleando o entrenando, y la otra mitad disfrutando de sus «hijos», pues para Valdez ese espacio no es un zoológico, pues convive y juega con los animales, tanto, que se mete a nadar cuando puede con Steve, el cocodrilo que tiene ya 10 años de edad. (Diego Martínez/Agencia Reforma)