Noé García Gómez

Diciembre tiene fechas en el calendario electoral definitorias, el 14 se iniciará las precampañas para los candidatos a la presidencia de la república, y el 31 es la fecha para registrar las coaliciones electorales.

Lo anterior traerá como consecuencia que los partidos y el frente generen la estrategia para aprovechar este periodo. Lo digo por lo siguiente: si algún partido no registra más de un precandidato no podrá utilizar los espacios de radio y televisión, ni podrá realizar eventos propagandísticos.

Morena y su líder, Andrés Manuel, ya anunció que la convocatoria será abierta; y Gerardo Fernando Noroña será el patiño para la estrategia; fingirán una competencia para seguir aprovechando las prerrogativas y que López Obrador siga posicionándose para ser ungido como candidato presidencial.

En el PRI no ocurrirá algo distinto y democrático, ya que en los próximos días, Peña Nieto anunciará al tapado, el personaje que será designado por el dedo del “Señor” presidente, que según un ejercicio prospectivo en mis alumnos de Ciencias Políticas y Administración Pública, será Miguel Ángel Osorio Chong por quien Peña Nieto se decidirá, ya que en un análisis comparativo, es quien sale mejor librado en aspectos como: conservar la unidad en el PRI, dar continuidad al proyecto de EPN, cuidar las espaldas del hoy presidente, y tiene menor pasado obscuro por el cual ser cuestionado. Pero sea cual sea, generarán una ficticia competencia con un personaje del Partido Verde Ecologista de México y así, usar el tiempo de precampaña.

En el caso del Frente Ciudadano por México, se les “está haciendo bolas el engrudo” ya que una candidatura que de manera natural le correspondería al PAN, la ingenua confianza de Ricardo Anaya de sus nuevos aliados y su obsesiva pretensión de ser el candidato, le generó un frente que el PRD pretende aprovechar.

Desde un inicio, Anaya y Barrales, al anunciar la posible coalición, se dio porque ellos dos serían los candidatos a la Presidencia y a la CDMX; por lo que el PAN y, en específico, el grupo de Anaya no se preocupó de apoyar y placear liderazgos para un escenario de encabezar la candidatura por la CDMX. No se si por caballerosidad o ingenuidad. En cambio el PRD en todo momento apoyaba e impulsaba distintas figuras a la presidencia, Mancera y Silvano Aureoles. Lo que provocó que al día de hoy se exija por parte del PRD y MC un método justo para la presidencia y se queden callados para la Ciudad de México, pero ellos saben que aun cuando se realizara una contienda en la CDMX ningún personaje ajeno al PRD podrá ni acercarse.

Hoy, Anaya y el PAN están en una encrucijada, abren el método poniendo en riesgo encabezar la candidatura a la presidencia o buscan un método que favorezca a Anaya, y lo que se ponga en riesgo sea la coalición electoral de estos tres partidos.

La realidad es que las próximas semanas serán intensas e interesantes.