Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Descanse en paz.- Vaya un abrazo fraterno y solidario para el Lic. J. Asunción Gutiérrez Padilla y su familia por el tránsito de su señora madre Juanita Padilla de la Torre, seguro de que su fe será bálsamo para su ausencia.-

Me encantó el titular de la nota principal de la sección especial de este diario el día de ayer: “Lanzan anzuelo para informales”, aludiendo al programa “Crezcamos juntos” que antier presentó el gobierno de la república con el propósito (¿ilusión?) de captar poco más de 28 millones de personas que trabajan en el amplio sector de la informalidad. La apuesta del gobierno es que con ciertos incentivos fiscales y propuestas de facilitar su incorporación al Seguro Social y al régimen de Infonavit, los ciudadanos que hasta la fecha han nadado en las procelosas aguas de la informalidad realicen un mea culpa, acompañado de dolor de los pecados y propósito de enmienda y se acojan al seno de nuestra amorosa madre SAT y se dispongan a gozar de un régimen preferencial hasta por 10 años.

La carnada del anzuelo fiscal es un bocadillo de tres presentaciones: para los que no rebasen sus ingresos de $100,000 anuales, durante los primeros 10 años no pagarán ni IVA ni IEPS; para los que ganen entre $100,000 y 2 millones de pesos al año se les ofrece no pagar IVA ni IEPS durante el primer año y descuentos significativos en los siguientes nueve años; la tercera oferta es que se simplificará el registro y la fórmula de cálculo de los impuestos, bastando especificar la cantidad y declarar el monto de sus ingresos (qué no estará sujeto a verificación), adicionalmente el primer año no pagarán impuesto sobre la renta, el segundo pagarán un 10 por ciento sobre sus ingresos, el tercero el 20 por ciento y de allí en adelante “¡agarrensen!”.

Una parte importante de la reforma fiscal y por lo tanto del programa del Presidente de la República es lograr meter en cintura a la economía informal, que comprende desde los mas humildes vendedores en los cruceros, pasando por los saltimbanquis y limpia parabrisas, hasta las grandes mafias del contrabando que controlan multitud de vendedores ambulantes, tolerados y no, que sin embargo mueven miles de millones de pesos anualmente. Desde un principio la Secretaría de Hacienda del nuevo régimen, a través del Sistema de Administración Tributaria “invitó” a los informales a engrosar el padrón de los cautivos, pretendiendo seducirlos con el canto de sirenas roncas, quizás por eso no las escucharon o simplemente no resultaron suficientemente atractivas para renunciar a la azarosa vida de la informalidad, pasando a la sufrida vida del contribuyente cumplido.

Después de dos años en que la campaña de invitar al cumplimiento de la obligación ciudadana a cambio de incorporarse en el listado de “contribuyentes ilustres” la Secretaría de Hacienda lanza una nueva intentona, ahora apoyada en los incentivos de gozar descuentos en las cuotas del IMSS, obtener con mayores facilidades créditos del INFONAVIT y ser sujetos de crédito de la banca comercial a tasas preferenciales. La oferta es atractiva pero…

El diagnóstico es fundamental para elaborar la receta. A partir de la propuesta, se puede inferir que la autoridad Hacendaria supone que la causa fundamental por la que una persona se encuentra en la economía informal es porque resulta complicado realizar los trámites. Sin duda algo habrá de cierto, pero la cuestión de no pagar impuestos, a partir de no colocarse voluntariamente en circunstancia formal del hecho generador del crédito fiscal, tiene por lo que yo he escuchado mas púas que un puerco espín. Se ha dicho, sin embargo, que las razones para no pagar impuestos o colocarse en la elusión o la evasión fiscal, van desde la desconfianza en la transparencia, uso y destino de lo recaudado, que tiene que ver con la convicción de la corrupción galopante que sufrimos en México, y que, si bien como dijera José López Portillo, la corrupción somos todos, su combate debe partir fundamentalmente de establecer controles y mecanismos de sanción reales, hasta cierto espíritu deportivo (no encontré otra manera de nombrarlo), que encuentra un reto en eludir la obligación y que, no pocas veces las veredas para evitar el pago le resultan mas caras que el pago impositivo, que se compensa por el hecho de haber evitado el enterarlo a la autoridad fiscal (¡así somos!).

Una gran parte de las transacciones de la economía informal están en ella por su propia naturaleza de actividades marginadas del control estatal. En este tipo de actividades se encuentran desde el contrabando que indudablemente produce pingües ganancias a quienes lo practican a gran escala, hasta el narcotráfico, pasando también por otros negocios que aparentan estar sujetos al control fiscal pero que encuentran multitud de resquicios para eludir el pago, tales como los llamados giros negros.

Las ofertas del SAT me dice un amigo que conoce muy de cerca y muy de dentro los vericuetos de la actividad hacendaria probablemente no convenzan a quienes están dirigidas, pero podrían ser utilizadas como instrumentos de planeación fiscal, o para decirlo mas elegantemente, en medios para ser utilizados en una proyección financiera de los impuestos. No es difícil pensar que a partir de la declaración no sujeta a comprobación, pudieran encubrirse operaciones de montos muy superiores a los que espera controlar el SAT, que pagarían una cuota irrisoria. En México, los “planeadores” fiscales han demostrado ser muy creativos logrando realizar operaciones multimillonarias amparados en los vacíos de la ley fiscal, de manera que poniendo a su disposición nuevos instrumentos muy probablemente tendremos nuevas formas de evasión.

Aceptemos sin embargo que la invitación sea aceptada y que los millones de contribuyentes potenciales ingresen al sistema de control del SAT. Aceptemos que entrarán a un régimen con una serie de ventajas impositivas que se extenderán a lo largo de 10 años y que, naturalmente volverán a encontrarse aún dentro del control fiscal en una situación de ventaja en relación con otros contribuyentes que han venido cumpliendo sus obligaciones con apego a la ley. Evidentemente el causante cumplido sentirá resentimientos respecto de la autoridad que premia con condiciones más favorables la misma actividad que se había mantenido clandestina. El premiar la actividad ilícita o si se quiere, simplemente al margen de la legalidad no es la mejor forma de estimular el cumplimiento de las obligaciones.

La campaña de regularización de los informales a mi manera de ver, no tendría que desestimular al contribuyente cumplido, no debería crear regímenes de excepción, habría de pasar por un combate frontal a la corrupción y a la impunidad y por una fiscalización a fondo, empezando por las grandes mafias que operan a la vista de la ciudadanía y a ciencia y paciencia de los fiscalizadores.

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