El idilio entre los viajeros y Zacatecas inicia antes del atardecer, con los primeros sorbos de mezcal regional y la emoción de vivir una fiesta callejera.
Bajo un cielo azul completamente despejado, algo característico de este destino colonial del centro-norte de México, los invitados comienzan a reunirse con los músicos que ya alistan las trompetas, la tarola y la tambora.
Un burrito cargado con un par de ánforas llenas de la bebida de agave espera el arranque de la callejoneada al ritmo de la “Marcha de Zacatecas”. Una experiencia más local es difícil de imaginar.
Al igual que las de Guanajuato, las callejoneadas zacatecanas están llenas de algarabía, pero aquí son protagonizadas por el tamborazo, género musical que nació en el Estado y antecede a la banda sinaloense.
A lo largo del paseo, todas las personas están invitadas a beber un trago y participar del baile que se arme en las plazuelas céntricas, junto a la Catedral Basílica, el Teatro Fernando Calderón y otros edificios.
Este popular festejo también es una manera de calentar motores antes de una boda. En los últimos años, Zacatecas se ha convertido en un destino consentido para este tipo de celebraciones, especialmente entre las parejas de Monterrey, de acuerdo con la Secretaría de Turismo estatal.
Los futuros esposos van en busca de la atmósfera romántica que regalan los edificios de cantera rosada, legado del auge minero que vivió la ciudad tras el descubrimiento de un filón de plata a mediados del siglo 16. Y justo esta arquitectura la hace parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde hace 25 años.
Entre canción y canción surge
el plan para seguir la velada en alguna cantina, como Las Quince Letras, que tiene más de 100 años. Hay que ser muy pacientes para ingresar: suele estar tan abarrotada como la decoración de sus paredes.
Durante el día, el romance con la capital continúa en sus museos. Destacan tres debido a sus exquisitas colecciones donadas por artistas zacatecanos: el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, donde hay murales que representaron a México en la Feria Mundial de Osaka 70; el Museo Rafael Coronel, que, además de máscaras, exhibe en sus jardines algunas de las esculturas de este artista; y el Museo Pedro Coronel, que resguarda obra de Dalí, Goya, Miró y Picasso.
Ubicados en el corazón de la urbe, están emplazados en edificios que fueron colegios, seminarios, conventos y hasta una penitenciaría. Entre uno y otro se camina 15 minutos.
Para cerrar cualquier historia de amor, hay que subir al Cerro de la Bufa y rendirse ante la vista que regala su mirador.

Guía práctica
CÓMO LLEGAR
Desde Guadalajara, Volaris vuela a Zacatecas con una escala en Tijuana y Aeroméxico con una escala en la CDMX. Vía terrestre, por la Carretera Federal 80D el recorrido dura casi cuatro horas.

CÓMO LLEGAR
Desde Monterrey, Aeroméxico vuela a Zacatecas con una escala en la CDMX. Vía terrestre, por la Carretera Federal 54, el recorrido dura casi cinco horas.

DÓNDE DORMIR
Hotel Mesón de Jobito. Este alojamiento situado en el Centro Histórico fue residencia, mesón para comerciantes y vecindad; ahora es uno de los más buscados para bodas. Desde mil 800 pesos por noche para dos personas.
Emporio Zacatecas. Ubicado a unos pasos de la Catedral Basílica este alojamiento cinco estrellas tiene facilidades para personas con discapacidad. Desde 3 mil 200 pesos por noche para dos personas.

DÓNDE COMER
Los Dorados de Villa. Prueba el pozole verde o un plato de enchiladas zacatecanas (tortillas fritas en salsa de chile guajillo, rellenas y espolvoreadas con queso rallado); reserva previamente.

MÁS INFORMACIÓN
zacatecastravel.com
aeromexico.com/es-mx
mesondejobito.com.mx
www.hotelesemporio.com

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