El Heraldo de Aguascalientes

Terribles consecuencias por consumo de “cristal”

Por mes, el Centro de Integración Juvenil en Aguascalientes recibe a cuarenta y cinco personas que se incorporan por primera vez a un proceso de rehabilitación en el consumo de sustancias psicoactivas, y en este momento la que más se utiliza es el “cristal”, seguida de la marihuana y de la cocaína, informó su directora Rubicelia Jiménez Salazar.

Hoy en día más de la mitad de las personas que ingresan al CIJ traen un consumo de “cristal” que va desde los 3 meses hasta los dos años de antigüedad, y los daños que tienen los pacientes son variados e intensos, porque esta droga sintética es muy adictiva y daña rápidamente el cerebro, el páncreas, quita el hambre, adelgaza, palidece la piel, entre otros.

“Para detectar a personas bajo el influjo de estas sustancias, aquellos que llevan seis meses consumiendo el “cristal” desarrollan actitudes violentas y agresivas, a causa de que su cerebro se encuentra en un estado de alteración”, advirtió.

En entrevista con El Heraldo, la directora del CIJ en Aguascalientes precisó que todos los pacientes menores de edad que ingresan a un proceso de rehabilitación deben ir acompañados de un familiar y aquellos que han cumplido la mayoría de edad algunos van por su propia decisión y voluntad, mientras que otros se hacen acompañar de un ser querido.

Rubicelia Jiménez Salazar precisó que varias de las personas que acuden al Centro de Integración Juvenil son llevadas por las corporaciones policíacas, otras por los propios padres y también las escuelas canalizan a una diversidad de jóvenes con problemas.

Recordó que el CIJ no tiene centro de internación de pacientes para desintoxicación, únicamente es consulta externa, pero regresan a sus hogares a descansar. El seguimiento y atención de cada paciente se extiende por seis meses y en caso de ser necesario se amplía el periodo.

Hasta ahora 368 pacientes han sido atendidos este año, y de acuerdo al historial se tiene que el 80% concluye con sus tratamientos de manera integral, donde un 20% ha enfrentado la situación de recaer en el consumo de sustancias psicoactivas, por lo que regresan a sus procesos de rehabilitación, y es indispensable que las familias modifiquen sus esquemas de comportamiento y de lazos de unión.

“Es imprescindible que las familias participen también en un tratamiento para sanar a todos los integrantes y entre todos se facilita que no se recaiga en el consumo de la diversidad de sustancias”, concluyó.