CDMX.- A través de la forma en la que proyectó el miedo al olvido y la desesperación que vive un anciano, el primer actor Ignacio López Tarso conmovió al público en el cierre de temporada de la obra “El Padre”, que la noche del sábado develó una placa por 300 funciones.
Con una ovación de pie, el histrión se despidió del montaje en el teatro San Jerónimo, donde 420 espectadores, cifra proporcionada por los organizadores, se dieron cita para divertirse y reflexionar con una historia emotiva y dura.
En momentos en que discusiones y enredos familiares tuvieron lugar en el montaje por la terquedad del personaje del protagonista con su hija, hubo risas.
La gente no dudaba en soltar la carcajada frente a las ocurrencias del padre, que se rehusaba en todo momento a aceptar ser cuidado por una enfermera, pues la acusaba de ladrona.
Incluso, en un momento el protagonista diserta sobre la extrañeza que le causa que en la casa en la que ha vivido por 58 años se empieza a encontrar personas que no conoce y que le dicen vivir ahí también.
Después de dos horas amenas, por las ocurrencias del anciano, la trama encontró su nudo dramático y no faltaron los espectadores que derramaron lágrimas conmovidos por la fragilidad que el actor demostró al hablar de su madre y decir que se sentía perdido.
Apadrinados por Ofelia Medina y Manuel Ojeda, el elenco conformado por Érika Buenfil, Víctor Noriega, Sergio Basáñez y Adriana Nieto, agradeció que pese a la interrupción de funciones por el sismo del 19 de septiembre, lograron permanecer en el gusto de la gente. (Staff/Agencia Reforma)

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