David Reynoso Rivera Río

Estamos a menos de diez días de que termine el mandato constitucional del Presidente Enrique Peña Nieto y comience a ejercer sus funciones Andrés Manuel López Obrador. Si bien en las últimas ocasiones me he permitido afirmar que vamos a extrañar a nuestro actual Presidente, conforme transcurren los días y se escuchan más declaraciones o entrevistas con nuestros próximos funcionarios la nostalgia me invade y vuelvo a sentir la necesidad de externarlo.

Ahora, nuestro próximo Presidente ha decidido crear una GUARDIA NACIONAL MEXICANA y hace unos días ya se presentaron las primeras iniciativas que darán origen a esta novedosa simbiosis con toques militares, aunque se encuentre disfrazada de aspectos civiles. Según se ha informado, la Guardia Nacional no formará parte de la nueva Secretaría de Seguridad Pública y vendrá a consolidar la desaparición de la Policía Federal; sin embargo, el Presidente será el máximo responsablede este nuevo cuerpo, aunque por debajo se encontrarán las funciones del secretario de Seguridad, Alfonso Durazo y de una manera extraña se dice existirá coordinación y una dirigencia por parte del secretario de Defensa, el general Luis Crescencio Sandoval.

De manera confusa, se ha intentado explicar la no militarización bajo argumentos de la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero en la que menciona que tendrán una formación diferente a la militar; sin embargo, considero que existen otras alternativas que pudieran ser exploradas para la atención de los problemas en materia de seguridad, como lo son los esquemas de Mando Único, en el que Aguascalientes se consolidó como exitoso pionero hace unos años y podrían ahora existir 32 mandos únicos estatales bajo un nuevo modelo policial que implique mejoras a la academia y homogeneidad en el equipamiento.

Mencionado lo anterior, resulta paradójico que hace unas horas el Presidente electo ha anunciado que realizará una nueva consulta popular, es decir, la tercera que organizará por el momento ya que anteriormente se convocó a una consulta para definir el destino del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y cuyo resultado determinó la cancelación de la megaobra para dar paso a la habilitación de un aeropuerto en la base militar de Santa Lucía. De igual manera, tras este primer ejercicio que fue cuestionado severamente, López Obrador convocó a una segunda consulta que se realizará este 24 y 25 de noviembre en 1,102 mesas del país y en la cual se preguntará sobre la viabilidad de los programas prioritarios de su gobierno y la puesta en marcha de tres grandes proyectos como el Tren Maya, el plan económico para el Istmo de Tehuantepec y la construcción de una refinería en Tabasco.

Lo peligroso de esta tercera consulta en mención resulta ser que en ella se definirá si se pondrá en marcha la Guardia Nacional y conocer si la ciudadanía desea que se inicien juicios de responsabilidades y/o delitos cometidos por expresidentes. Sólo el tiempo podrá juzgar el éxito de la manera de gobernar que se pretende implementar; sin embargo, es mi deber advertir que el revanchismo político y la incertidumbre popular nos pueden llevar a cometer uno de los peores errores en la vida del México moderno.

Correo: [email protected]

Twitter: @davidrrr