David Reynoso Rivera Río

En los últimos días, las columnas y notas periodísticas han abarcado temas como la caravana migrante o la elección de los Estados Unidos de Norteamérica en la que los demócratas lograron recuperar algunos escaños legislativos pero aún existirá el control por parte de Trump en el Senado; sin embargo, pocos han decidido abarcar uno de los temas más sensibles para el país ya que nos encontramos a poco menos de un mes de que el actual Presidente, Enrique Peña Nieto concluya su mandato constitucional y rinda protesta Andrés Manuel López Obrador como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Considero importante reconocer la labor de nuestro Presidente durante ya casi seis años ya que entregará a Andrés Manuel López Obrador, un país con estabilidad económica y política que parece ser nuestro próximo Presidente se ha dedicado a destruir con decisiones absurdas y jugando con los mercados a través de pseudo consultas populares. Enrique Peña Nieto entrega finanzas sanas y deuda manejable que gracias a la participación de funcionarios como José Antonio Meade generaron un clima de estabilidad macroeconómica.

Te vamos a extrañar Peña, dado que a partir del 1 de Diciembre la palabra progreso será sustituida por incertidumbre. Quizá dejaremos de tener un clima envidiable en materia laboral en el que los empleos formales llegaban a un incremento anual por casi 90,000 empleos, quizá dejaremos de ser una nación en potencia que atrajo la histórica inversión extranjera directa por más de 300,000 millones de dólares, quizá dejaremos de ser una nación comprometida con la calidad educativa a través de una reforma en la que la evaluación y la transparencia ocupaban un lugar importante. Las prioridades cambiarán y quizá dejaremos de ser una nación que proyectaba una enorme visión al querer contar con un hubaeronáutico en Latinoamérica y quizá dejaremos de pensar en continuar con el enorme esfuerzo de modernización que ha llevado el internet de banda ancha a más del 70% de la población en espacios públicos.

Te vamos a extrañar Peña, pero vamos a extrañar más esa visión jurídica por transformar nuestro país a través de reformas estructurales que dieron un giro en la vida de los mexicanos y consolidaron diversos ámbitos de la gobernabilidad en México. Recordemos que con la Reforma Laboral se estimuló la formalidad y además se plasmaron los primeros pasos en la migración de las Juntas de Conciliación y Arbitraje al Poder Judicial, situación que esperamos sea respetada por el próximo Presidente; a través de la reforma energética se elevó la competitividad en el mercado para detonar la inversión y buscar mejores precios; en materia de competencia económica se le dotó de mayores facultades al organismo investigador y sancionador para combatir las aberrantes prácticas monopólicas; en materia de telecomunicaciones se redujeron los precios y se ampliaron las opciones que hoy nos permiten estar interconectados; en materia hacendaria se consolidaron finanzas sanas e inclusive el Instituto Mexicano del Seguro Social presentó números nunca antes vistos; en materia financiera se impulsaron créditos accesibles a los emprendedores y a los trabajadores; en materia educativa se modernizaron esquemas de evaluación para los alumnos y los docentes que permiten capacitar a los profesionistas del futuro; a través de diversas modificaciones legales se corrigieron los abusos del poder judicial y las injusticias del sistema penal, así como el impulso a un auténtico sistema de transparencia y combate a la corrupción en todo el país.

Definitivamente nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde…Te vamos a extrañar Peña.

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