El abuso de alcohol puede ser una adicción que no distingue edades, sexo o clase social. Es un problema frecuente en los adultos mayores, aunque tiende a ocultarse o aceptarse en muchas familias y la sociedad, como un “hábito normal” y natural, advirtió el doctor Juan Antonio Vidales Olivo.

Las repercusiones en la salud son muy conocidas; en los ancianos se acentúan las afecciones, porque el alcohol interfiere con el control de enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión, así como con los medicamentos; además de que es un factor de riesgo para caídas, malnutrición, depresión, ansiedad y el insomnio.

“Algunas personas pueden tener una visión negativa o errónea de este problema al considerar que por la vejez, el consumo de alcohol es el único consuelo que les queda”, señaló el geriatra.

Existen dos tipos de bebedores: los que ya tienen décadas con un consumo regular de alcohol y aquellos que iniciaron en la edad avanzada, regularmente asociada a factores de pérdida o soledad.

El primer paso es aceptar que se tiene un problema; y acudir a centros de atención especializada puede ayudar si cuenta con red familiar o social que le apoye.

El abuelo debe tener como meta dejar el consumo de alcohol por completo. “Pequeñas cantidades” es algo muy relativo, pero puede ser recomendable una copa de vino tinto al día. En algunos adultos mayores que acostumbran de “siempre” una cerveza o una copa de tequila diario, es permisible, pero hay que estar atentos para que no caigan en el abuso.

Además, la familia debe considerar los medicamentos que toma el abuelo y evitar alguna reacción, de ahí la importancia de que en su visita de control, le pregunten al médico si está contraindicado el alcohol, con alguno de los fármacos prescritos.

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