CDMX.- Para mantener sus medidas (90-62-90) y robar suspiros en redes sociales, la conductora Gaby Crassus no tiene que someterse a un arduo entrenamiento o a una rigurosa dieta: el secreto está en el cuidado de sus hijos.
La venezolana es madre de Matías, de 3 años y medio, y de Mauro, próximo a cumplir un año. Ambos pequeños son muy traviesos, activos y con una fuerza que deja exhausta a su mamá.
“Mi gimnasio son los dos «gremlins» que tengo en casa. Entre el trabajo y los niños, no me da chance de hacer ejercicio. Espero regresar algún día, pero ahorita me es imposible”, señala en entrevista.
Crassus reconoce que disfruta mucho comer garnachas y que nunca ha sido fan de las dietas.
“Bendito Dios tengo muy buen metabolismo. Con el embarazo de Matías, pues no tenía otro niño, así que estuve haciendo ejercicio hasta los siete meses, hacía mucho spinning.
“Pero ya con Mauro, la verdad es que no me da la vida. Los dos son muy activos, no se están quietos. Matías siempre quiere jugar futbol, luchitas o quiere que lo cargue. ¡Así no se puede!”.
Sin embargo, la conductora de “Al Extremo” se siente feliz con su faceta de mamá y asegura que ha sabido equilibrar a la perfección sus jornadas laborales con los deberes caseros.
“Cuando trabajas y eres mamá sí es difícil repartir tu tiempo, por eso si tuviera otro hijo todo sería más difícil. Matías a veces sí me reclama que no esté con él, pero ya aprendimos a tener un equilibrio.
“Afortunadamente mi producción siempre me consintió mucho durante ambos embarazos y a mis hijos les encanta ir conmigo al foro. En Azteca todos los conocen como «los vikingos»”, comparte Crassus, de 36 años.
Actualmente la venezolana está enfocada en su faceta como conductora y descarta incursionar en las telenovelas, un trabajo que mejor se lo deja a su marido, el actor Rodrigo Mejía.
“Yo estudié periodismo y sé que la actuación no es lo mío. Se lo he repetido a todos cuando me han querido para novelas. Además, no creo que podría besarme en pantalla con alguien más que no es mi marido”. (Rodolfo G. Zubieta/Agencia Reforma)

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