Samuel Luna
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La tradición de Hangar-1, centro automotriz de alto rendimiento, viene desde 1968, cuando el papá del ingeniero Fernando Miller, inició con la fabricación y venta de sistemas de escape.
Por esa razón los carros llamaron la atención de Fernando y así dio inicio a su mayor pasión, que además le ha llevado a ‘ensuciarse las manos’ y a estudiara la carrera de ingeniería industrial y sistemas.
Un 25 de junio de 1997 abrió Hangar-1 un lugar dedicado a aquellos que aman los autos y buscan dar un toque personal a su vehículo.
«Quería hacer un concepto diferente al de un taller tradicional, romper con ese esquema de ir con el mecánico en un lugar sucio, desorganizado y además de mala calidad», comenta Miller.
Hangar ha ido ampliando sus productos hacia la creación de piezas a la medida, desde barras de torsión y difusores de calor, hasta barrenado e hiperventilación de discos de freno.
«Contamos con tres ramas, la de potencia y velocidad, donde modificamos sistemas de escape y filtros de alto flujo; seguridad, con sistemas completo de freno y amortiguadores a la medida; y personalización del auto, con instalación de vinil o modificaciones.
«Uno de nuestros estandartes es la fabricación de piezas a la medida, en lugar de importarlas, para todo tipo de auto», explica Fernando.