Samuel Adam
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 22-Sep.- Hace un año, Lorna Martínez Skossowska había escrito el resumen de su vida: “Hojas sueltas de mi álbum”.
Era su autobiografía, después de 85 años de vida, y la escribió en Amsterdam y Laredo, en Hipódromo Condesa, edificio colapsado por el sismo.
La escritora quedó atrapada en su casa, en el primer piso y todavía pudo hablar con los rescatistas la tarde de ayer, 48 horas después del siniestro, ya que su línea telefónica seguía activa.
Habían sido tres días de trabajo en conjunto, desde que la primera barda en el edificio de departamentos fuer retirada entre cientos de ciudadanos y una excavadora, la noche del martes.
Cientos más retiraron uno por uno los retos de la construcción en cubetas y a mano limpia, formando codo a codo filas que llegaron hasta Parras, una calle después.
Estos esfuerzos ya habían conseguido salvar a Sergio Ruiz, vecino de Lorna, trasladado por otra cadena humana que frenó su ir y venir frenético para bajar poco a poco a aquél que se sabrá vivo gracias a muchísimas manos.
La voz de Lorna al otro lado de la línea alentó a quienes no durmieron por dos días: vecinos, Marina,Cruz Roja, Ejército, Topos.
A las 22 horas de ayer, alzaron el puño en señal de silencio para sacar el cuerpo de la escritora, que no resistió a los escombros.
El Himno Nacional Mexicano se cantó en su honor, con la bandera de México colgando de la grúa que termino de recoger los escombros.
Con ella se fueron dos personas más, cuyos cuerpos fueron rescatados del lugar.
Quedará su álbum y su legado de hojas sueltas.

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