Todos tienen a un amigo cercano, un familiar o un conocido que padece de hipertensión arterial, pero cuidado… con las nuevas guías internacionales tú también podrías padecerla.
El pasado 13 de noviembre, la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano del Corazón (AHA y ACC por sus siglas en inglés), modificaron las guías para la medición, prevención y tratamiento de la hipertensión arterial, las cuales ahora dictan como presión alta 130/80.
“Ya no debemos considerar hipertensión arterial o presión alta 140 sobre 90, ahora ya consideramos desde cifras más bajas, en este caso 130 sobre 80 milímetros de mercurio, esa disminución es de 10 milímetros de mercurio de la presión sistólica (alta) y de la diastólica (baja)”, explica Félix Ramón Cedillo, cardiólogo, intervencionista y electrofisiólogo.
El cambio, de acuerdo con el especialista, implicará varias decenas de millones de personas más con el diagnóstico de la enfermedad que anteriormente no la tenían, principalmente en la población de adulto joven, es decir de 20 a 40 años.
“Ahora se va a triplicar el número de hipertensos en edad adulta joven, todos los jóvenes entre 20 y 40 años de edad en hombres, ahora tenemos el triple de hipertensos de acuerdo a las nuevas definiciones y en mujeres el número se duplica”, afirma el especialista.
“Si hoy en día en México consideramos la prevalencia de hipertensión arterial es del 30.5 por ciento, esto se va a incrementar y va a llegar arriba del 42 por ciento, tomando en cuenta las nuevas cifras y el volumen de habitante que tiene México entre 20 y 40 años”.
Las nuevas guías eliminan la clasificación de la prehipertensión y dividen las cifras en presión arterial elevada con una presión sistólica de entre 120-129 mm Hg y diastólica de menos de 80 mm Hg, hipertensión en etapa 1 con una presión sistólica de 130 a 139 mm Hg y diastólica de 80-89 mm Hg e hipertensión arterial etapa 2, al menos 140 la sistólica y 90 la diastólica o más.
“Quien antes tenía 130 sobre 80 la considerábamos como prehipertensa, es decir, no tenía la presión normal, tenía una entidad conocida como prehipertensión que sabíamos que era un factor de riesgo para desarrollar complicaciones futuras, problemas cardiacos, renales, circulatorios cerebrales, más no necesariamente lo considerabas una enfermedad urgente de tratar”.

HIPERTENSIÓN EN AUMENTO
Uno de los problemas de salud más importantes en México y en el mundo, son las enfermedades crónico degenerativas, entre ellas la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión arterial, las cuales han ido en aumento.
“En la actualidad, la hipertensión arterial es algo que se le pone mucha atención, 32 por ciento de la población en el norte del País es hipertensa, pero hay poblaciones como en las fronteras que llega hasta el 36 por ciento”, indica Adrián Dávila Bortoni, cardiólogo intervencionista.
Factores propios de la vida actual como el aumento en la esperanza de vida, los estilos de vida no saludables, la obesidad y el sedentarismo han contribuido a la incidencia de esta enfermedad que ha hecho que el número de enfermos no sólo crezca, sino que aparezca más tempranamente.
Según los especialistas, la última modificación en las definiciones de hipertensión arterial se hicieron en el 2003, cuando se disminuyó de 160/90 a 140/90 al comprobarse a través de estudios epidemiológicos que los riesgos cardiovasculares comenzaban antes de lo que se pensaba.
“Los estudios epidemiológicos siguen una población a través del tiempo checando diferentes factores de riesgo, entonces se ha demostrado que a partir de 130/80 la mortalidad, los eventos cerebrovasculares o sea, las embolias, las enfermedades de retina, de los riñones, van aumentando”, añade Dávila Bortoni.
“Las nuevas guías se basan en estadísticas de un estudio que dice que entre más baja la presión, si lo bajas a 130/80 la mortalidad, los eventos vasculares, sobre todo las embolias, disminuyen hasta en un 25 por ciento”.

¿MÁS MEDICAMENTO?
Con las nuevas guías, los especialistas esperan que las personas que ahora cuentan por definición con la enfermedad, actúen para bajar el riesgo que tienen de presentar complicaciones cardiovasculares como infartos, hemorragias cerebrales, insuficiencia renal, insuficiencia cardiaca y muerte por problemas cardiacos.
Sin embargo, esto no significa que para lograrlo todos deban aumentar o empezar a tomar medicamentos; para muchos, aseguran los especialistas, bastará con que hagan cambios significativos en sus estilos de vida.
“Las nuevas guías no quieren decir que más gente va a tomar medicina, sólo entre 3 y 4 por ciento podría necesitar medicina, quiere decir que vas a hacer conciencia en la gente que se tome la presión y que empiece con medidas higiénico dietéticas”, dice Dávila, profesor titular de cardiología en la UDEM.
“El primer tratamiento para la presión arterial se llama medidas higiénico dietéticas: que te disminuyan el consumo de sal, por ejemplo, no más de 3 gramos de sal al día, evitar las bebidas que tienen bicarbonato de sodio, las cosas saladas per se y la comida chatarra que tiene grandes cantidades de sodio”.
El papel de la nutrición es fundamental en estos procesos, agrega Cedillo, por lo que es importante que los pacientes sean referidos a un experto en nutrición que les ofrezca dietas especiales para controlar la hipertensión.

PREVENCIÓN Y CULTURA DEL CHEQUEO
Uno de los objetivos de las nuevas guías es concientizar sobre los problemas derivados de la hipertensión e incentivar la cultura de la prevención y el chequeo que aún es muy pobre en México, dicen los especialistas.
“Las nuevas guías se basan mucho en la modificación del estilo de vida y allí no sólo necesitas doctores sensibles y dispuestos a educar a la población, sino que la población que se identifique como enferma tenga la disposición para llevarlos a cabo”, señala el cardiólogo.
“La respuesta lamentablemente es muy pobre al hacer cambios, menos del 15 por ciento de la gente acaba haciendo cambios permanentes en su vida”.
Alrededor del 30 por ciento de la población en México es hipertensa, de acuerdo con Dávila Bortoni, pero sólo el 10 por ciento está controlada, es decir, muchos no se checan, otros no se toman la medicina y otros ni siquiera saben que la tienen.
Por ello, las nuevas guías hacen énfasis especial en la recomendación de que los doctores no sólo tomen la presión arterial en el consultorio, sino que concienticen y enseñen al paciente a tomarse la presión él mismo en condiciones apropiadas y con un equipo calibrado y validado con grado médico.
“Se debe de tomar con una hora de ayuno, al menos 20 minutos de reposo absoluto, en ambiente tranquilo y relajado, 15 minutos después de estar en contacto con el humo de tabaco de primera o segunda mano, y tomar la presión una o dos veces en cada brazo, registrarla y llevar a cabo esa toma de presión con un equipo validado para que sea confiable”, recomienda Cedillo.

TABLA
· Alrededor del 30 por ciento de la población es hipertensa, pero sólo el 10 por ciento la tiene controlada; el resto no toma la medicina o desconoce que la padece.
· Consumir no más de 3 gramos de sal al día y evitar las bebidas que tienen bicarbonato de sodio, las cosas saladas per se y la comida chatarra mejoran la calidad de vida de quienes padecen la enfermedad.