Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

Thriller policiaco al aventón.

El otrora actor y ahora director Peter Berg ya está encontrando su zona de confort tanto en su labor de cineasta como con la extensa dupla que ha forjado con su amigo Mark Wahlberg. Iniciaron con una cinta excelente titulada “El Sobreviviente” (2013) sobre un soldado norteamericano que se debate entre su misión de capturar a un líder talibán y la protección de una villa civil inocente, continuando con “Horizonte Profundo” (2015), la tragedia de una planta petrolera a la mitrad del océano que estalla en llamas y “El Día del Atentado” (2016), contando la investigación sobre el bombazo acaecido en el Maratón de Boston del 2005. Como todas abordan historias reales, el dúo Berg-Wahlberg requería una dosis de ficción y el resultado fue la desastrosa “Milla 22: El Escape” (2018), caótico y deslucido intento por crear un filme de suspenso. Uno pensaría que con la lección aprendida la dupla se limitaría a lo que les funciona, pero no. “Spenser – Confidencial” es el nuevo intento de su parte, exclusivamente para Netflix, por realizar un thriller convincente que añade a la mezcla humor y puñetazos varios en la mejor tradición del cine ochentero, pero el resultado ahora es más lacerante porque el libreto de Sean O’Keefe y Brian Helgeland eleva los decibeles en todo sentido aturdiendo al espectador con una retahíla inacabable de boberías argumentales que no logran conectar entre ellas o con la audiencia.
La película inicia con una nota intrigante: Spenser (Wahlberg), un policía rudo y asertivo de Boston, arriba con determinación al hogar de su oficial superior para someterlo a una golpiza, mostrando a la esposa de dicha autoridad con sangre en el rostro como única pista para la agresión. Pasa cinco años en prisión y al salir lo único que desea es cumplir su sueño de ser camionero (¿?) y salir de su ciudad natal para rehacer su vida. Pero su viejo amigo y mentor Henry (Alan Arkin, convincente como siempre) le ha pedido un último favor: entrenar a un pupilo llamado Hawk (Winston Duke) en el gimnasio que dirige para que sea un gran peleador, pues Spenser es toda una autoridad al respecto y Hawk, un inmenso afroamericano, tiene todo el potencial para ser un campeón. En el inter resulta que el oficial golpeado por Wahlberg al principio de la cinta es asesinado brutalmente por un grupo de enmascarados armados con machetes, crimen que por supuesto le es achacado por la policía bostoniana a Spenser al inicio hasta que otro agente es inculpado y luego también asesinado. Ahora el protagonista deberá resolver el misterio por la pura empatía que le produce la viuda del oficial incriminado acompañado de Hawk, quien se suma a la intriga junto con la ex esposa de Spenser, Cissy (Iliza Schlesinger, de lo mejor en la película), una mujer volátil y visceral que puede pasar de los golpes a su otrora marido a casi violarlo en el baño de un bar.
Todos los personajes tienen lo necesario para solventar lo trillado de la trama, pero éstos por desgracia terminan siendo engullidos en la vorágine de clichés, siendo ellos mismos caricaturas de seres que debieran capturar nuestro interés y que al final no importan, pues sabemos que todo resultará bien para ellos ante la extensa red de seguridad narrativa que se tiende por debajo. Debido a esto la cinta no corre ningún riesgo, se va siempre por la vía fácil al punto de incluir el ahora riguroso perro mascota que, gracias a “John Wick”, ya no es solamente el mejor amigo del hombre sino de guionistas desesperados por incluir en su película escenas que extraigan a la fuerza la simpatía de sus espectadores.
“Spenser – Confidencial” enreda además innecesariamente un proceso que debiera pasar sin problema del punto A al B y así sucesivamente, planteando una serie de capas argumentales que no aportan algo al proceso y sí lo enlodan, además de mostrar sus reglas y desenlace de facto, como la subtrama bastante mequetrefe de corrupción judicial representada por un compañero de años de Spenser, interpretado por el normalmente confiable Bokeem Woodbine pero aquí desaprovechado como casi todo el reparto. Esta película sobre un policía que busca hacer lo correcto termina actuando criminalmente contra quienes buscan un thriller inteligente y claro. Véala solo si ya agotó toda opción por el enclaustro pandémico… y aun así debe haber por ahí algún buen libro pendiente.

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