sapiensDavid Reynoso Rivera Río

Hace un par de días observaba con atención, la manera en la que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, se dirigía al Congreso para dar el discurso más importante del año que se conoce como “States of the Union”. Más allá de comentar sobre sus aciertos o desaciertos durante el año anterior y las ambiciosas metas que se plantea como presidente para su penúltimo año de gestión, el motivo de la presente reflexión se abocará a reconocer la cultura democrática, aunado a la civilidad y el profundo respeto con el que un congreso atiende al titular de otro poder.

Cabe mencionar como antecedentes, que en noviembre del año pasado el partido demócrata perdió la mayoría en la Cámara de Senadores, por lo que la oposición controla actualmente el Congreso y el mismo Obama cuenta con el porcentaje más bajo de aprobación según las encuestas. Con base en ello, fue que el presidente comenzó a realizar una serie de cambios políticos, los cuales ya han sido tocados en alguna ocasión por un servidor y que sin duda alguna han generado una gran expectativa a la par de que se han complicado las relaciones entre los dos partidos del mencionado país.

A pesar de todo lo anterior, Obama se dirigió a al Congreso en estricto cumplimiento a sus obligaciones como titular del poder ejecutivo con la confianza de que el valor de la democracia es respetado por encima de las diferencias políticas que puedan existir y a pesar de los momentos de tensión que se viven entre los dos partidos. Es digno de reconocer la actitud con la que los congresistas y senadores atendieron el discurso, provocando por ende, mi admiración y envidia sobre la manera en cómo la clase política americana sabe distinguir entre el trabajo político, el respeto a su país y la búsqueda del bien común de la población.

Me permito catalogar dicha actitud como envidiable, dado que considero lamentable la ya arraigada práctica que existe por parte de nuestros legisladores, sean del partido que sean, de oponerse de manera grotesca e infundada a cualquier tópico que se pretenda debatir o a cualquier acto en el que se tenga la comparecencia de algún alto funcionario. Considero acertado que nuestros legisladores intenten realizar su trabajo y cuestionar tanto las iniciativas como a las autoridades; sin embargo, queda claro que esto se realiza bajo un esquema de poco profesionalismo y la gran mayoría de las veces con ignorancia, egoísmo y ninguna intención de aportar para lograr la eficacia que debe regir a nuestra democracia.

Creo que tenemos mucho que aprender de la clase política de nuestro país vecino, a efectos de poder verdaderamente vivir una democracia. El respeto, la crítica responsable, el diálogo y la participación ciudadana deberán ser nuestros ejes rectores, ya que como ciudadanos, muchas veces no entendemos la magnitud del poder con el que contamos al elegir a nuestros representantes, a los cuales deberíamos recordarles que es inminente la necesidad de que exista un respeto a las figuras de los diferentes poderes, sin importar el color de su partido, de manera tal que se generen espacios dignos de diálogo profundo, constructivo y racional. Pero es aún más importante, nunca dejar de cuestionarlos y exigirles la realización de sus funciones a cabalidad en beneficio de nosotros, los ciudadanos.

Correo: davidreynoso40@hotmail.com

Twitter: @davidrrr

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