David Reynoso Rivera Río

Hace un par de dias observaba el Presidente de los Estados Unidos de Norteamerica, Donald Trump, cuando se dirigió hacia los congresistas y senadores del país vecino en lo que representa el discurso más importante del año conocido como el “State of the Union”. Ya hace un par de años había reflexionado en este mismo espacio sobre el reconocimiento que debemos emular a la cultura democratica de nuestro país vecino; ya que si nos comparamos, resulta impresionante el profundo respeto con el que un congreso atiende al titular de otro poder.

Lo vuelvo a repetir tras un par de años.  Me permito catalogar dicha actitud como envidiable, dado que considero lamentable que el titular del Ejecutivo ya ni siquiera comparezca ante el Congreso de la Unión. De igual manera reprocho la ya arraigada practica que existe por parte de nuestros legisladores, sean de partido que sean, de oponerse de manera grotesca e infundada a cualquier tópico que se pretenda debatir o a cualquier acto en el que se tenga la comparecencia de algún alto funcionario.

Si bien considero acertado que nuestros legisladores intenten realizar su trabajo y cuestionar tanto las iniciativas como a las autoridades; sin embargo, queda claro que esto se realiza bajo un esquema de poco profesionalismo y la gran mayoría de las veces con ignorancia, egoísmo y ninguna intención de aportar para lograr la eficacia que debe regir a nuestra democracia o a la propia vida parlamentaria.

El respeto, la crítica responsable, el diálogo y la participación ciudadana , deberán de ser nuestros ejes rectores, ya que como ciudadanos, muchas veces no entendemos la magnitud del poder con el que contamos al elegir a nuestros representantes, mismos a los cuales deberíamos recordarles que es inminente la necesidad de que exista un respeto a las figuras de los diferentes poderes, sin importar el color de su partido, de manera tal que se generen espacios dignos de diálogo profundo, constructivo y racional. Pero es aún más importante nunca dejar de cuestionarlos y exigirles la realización de sus funciones a cabalidad en beneficio de nosotros, los ciudadanos.

Tras lo anterior, me permito hacer mención de algunos de los puntos más importantes del aludido discurso. En primera instancia anunció que existe una nueva era para los Estados Unidos de Norteamérica y al más puro estilo hollywoodense, el mandatario esbozó con sus palabras unas enormes pinceladas de progreso que probablemente distan mucho de la realidad. El mandatario centró su discurso de 80 minutos en el ideal del sueño americano y su discurso se convirtió en uno de los más largos, se permitió hacer énfasis en el extraordinario papel de su gestión reflejado en el auge económico del país vecino, la desarticulación de ISIS y no quitó el dedo del renglón al respecto de su plan migratorio.

Dicho plan migratorio, mencionó sería puesto a consideración del propio Congreso en los próximos meses. Se buscará otorgar la nacionalidad a 1.8 millones de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos mientras eran niños; por otra parte, intentará que se construya el famoso muro en su frontera con México para reforzar los esquemas de seguridad, de igual manera intentará reformar por completo el sistema de otorgamiento de visas que a su parecer resulta ser una “lotería” y finalmente, mencionó que el plan migratorio requiere detener la migración a través de familiares. Tras lo anterior, los demócratas se mostraron siempre respetuosos durante el discurso y ahora habrá que observar su comportamiento legislativo al momento de que dicha propuesta migratoria llegue a sus manos.

Finalmente, me permito hacer alusión a las declaraciones del Presidente Trump, mismas que afirmaron su intento por modernizar y reconstruir el arsenal nuclear de nuestro país vecino en este 2018, precisando que lo hará con la esperanza de nunca tener que usarlo, pero con la intención de disuadir a cualquier enemigo.

Sin duda alguna esta edición del State of the Union vino acompañada de interesantes declaraciones que habrán de poner en marcha nuestro interés por la conducción del país vecino, específicamente cuando tenemos un proceso electoral en puerta, un tratado de libre de comercio que renegociar y una defensa migratoria por parte de un nuevo mandatario mexicano que será el encargado de dialogar con el Presidente Trump.

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